Este nuevo «fond de teint», a caballo entre el maquillaje clásico y el iluminador, proporciona una luz inmediata al aplicarlo. Su fórmula se sirve de la tecnología óptica –el juego de la reflexión– aplicada a la biología para demostrar que la luz no sólo se refleja en la superficie, sino también desde el interior. ¿Su secreto? Una nueva generación de pigmentos capaces de recrear la luz original de la piel: azulados, para restablecer el frescor, y rosados, para aportar vitalidad, ya que estos dos tonos «interiores» de la piel tienden a desaparecer con el paso de los años. Este proceso permite reducir la cantidad de pigmentos opacos clásicos que saturan el cutis. Su agradable textura se funde con la tez sin necesidad de utilizar polvos.

ANTERIOR
SIGUIENTE














