Defensa personal: nociones básicas para defenderte en situaciones de riesgo

¿Sabías que el ejercicio diario contribuye a que estemos mejor preparados ante una situación de riesgo?

Nociones básicas para defenderte en situaciones de riesgo

Cuando nos vemos en situaciones de riesgo, el cuerpo tiende a paralizarse, nos quedamos en estado de shock y no sabemos cómo reaccionar. Así, escenas como una agresión o un robo nos pueden bloquear debido a la incertidumbre que sentimos sobre qué va a pasar.

Es por eso que contar con unas sencillas pautas de defensa personal –junto con la práctica de ejercicio diario- nos ayudará a gestionar mejor el miedo y otorgará un margen de actuación en contextos peligrosos. Fernando R. Melgar, Maestro 6º Dan de Kungfu y monitor en Zagros Sports, nos aconseja cómo estar preparados ante situaciones de riesgo y nos cuenta qué entrenamientos son los más apropiados para que nuestro cuerpo no nos falle.

¿Qué debemos hacer antes un ataque inesperado?

Los ataques inesperados, como pueden ser una agresión o una violación, ponen a prueba sobre todo nuestra resistencia (tanto física como mental). Para soportar el estrés que producen este tipo de riesgos, los ejercicios más adecuados son los anaeróbicos. Un entrenamiento con tablas de fuerza con fondos, abdominalessentadillas... potenciaría nuestra resistencia física. Lo mismo ocurre con la ejecución de diferentes posturas; por ejemplo, para el fortalecimiento de las piernas, debemos separar los pies el doble de distancia que la cadera y flexionamos las rodillas manteniendo la espalda recta. La ejecución de ejercicios posturales como este reforzará los músculos y los hará más resistentes al esfuerzo.

Salir corriendo a pedir ayuda será esencial
Salir corriendo a pedir ayuda es un consejo básico/ Instagram @nikewomen.

El running, o simplemente andar rápido, también son buenas herramientas para estar preparados ante una agresión, ya que la práctica diaria de ejercicio mantendrá nuestro cuerpo en forma. Sin embargo, también hay sencillas nociones de estilos de defensa personal que podemos aprender y aplicar.

¿Cómo podemos defendernos ante una agresión si no sabemos artes marciales?

Una de las cosas más importantes es no emprender acciones temerarias. Cuando nos enfrentamos a un riesgo desconocido sin la preparación física adecuada, la primera opción siempre ha de ser correr y pedir ayuda. Si no surte efecto y nos vemos acorralados, podremos actuar de diferentes maneras:

• Si no hay riesgo de la posesión de armas por parte del atacante, debemos ponernos en guardia. Es decir, dejar una distancia de un brazo entre ambos y pegar los codos al cuerpo con las palmas abiertas hacia delante. Una vez en guardia, el movimiento más recurrente es el más efectivo: un fuerte golpe en los genitales del agresor con el pie o la rodilla. Así podremos salir huyendo.

• Cuando el agresor nos amenaza con un arma blanca, el margen de actuación es más reducido, ya que es necesario un mayor entrenamiento previo para poder hacerle frente. Para protegernos deberemos ponernos en guardia y agarrar la muñeca del atacante para neutralizar el arma y futuros daños.

En cualquier caso, un entrenamiento previo hará las piernas más fuertes y resistentes para golpear y huir.

¿Por qué es importante conocer los puntos de presión?

Quizá lo hayamos visto en las noticias o en ficción, pero no sepamos muy bien de qué se trata. Los puntos de presión son las zonas débiles o sensibles de nuestro cuerpo, como los genitales, la boca del estómago, las sienes o la nuez. En las clases especializadas de defensa personal trabajamos 80 puntos que es útil conocer si se está cerca del agresor. Los más sencillos de encontrar con una menor formación son los siguientes:

Nociones básicas para defenderte en situaciones de riesgo

• Si estamos de frente a muy poca distancia del atacante, podemos recurrir a golpes en las sienes con la base de ambas palmas, introducir los dedos en sus ojos o un pisotón en la unión del tobillo y el pie.

• Si la distancia es media, de tal forma que sólo un brazo semiflexionado nos separa del agresor, podemos descargar un golpe en la nuez con la mano abierta y en horizontal para producir un falso ahogo. También nos podemos defender con un puñetazo ascendente en la boca del estómago.

En las distancias más largas, la recomendación de los expertos es correr hasta donde podamos pedir ayuda, entrando en juego de nuevo la resistencia de nuestro cuerpo y nuestros nervios.

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