El cabello como manifestación de poder, diversión y belleza

Marc Giró

Frida Kahlo, autorretrato de 1940

La pelona.

«Mira que si te quise fue por tu pelo, ahora que estás pelona, ya no te quiero». Frida Kahlo se autorretrata en 1940 con unas tijeras en la mano, vestida con un traje de Diego Rivera, su amor desdichado, y rodeada de los mechones de los que se ha desposeído con furia. Ahora, con la mirada perdida y ya más tranquila, intenta imaginar cómo será un futuro sin él. El desamor, la enfermedad, envejecer o incluso el castigo (¡esa escalofriante  escena en el filme de Carl Theodor Dreyer en que le cortan el cabello a Juana de Arco!) nos condenan a la calvicie. El cabello es símbolo de salud, de libertad (¡melena al viento!), pero raparse puede significar purificación y cambio o desafío. Arma de seducción y perdición del guerrero y el secreto que se esconde debajo del hiyab. Si me lo suelto conquisto el espacio público y es revolución, pero en privado viste el deseo. El cabello, atávico, es pecado y es redención, es frívolo y es sagrado.

Etiquetas: feminismo, melena

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