Sonia Rykiel, la reina del punto

Isabel Vaquero

Primavera 1976

Sonia Rykiel, la reina del punto

Una revista me descubre un desfile de Sonia Rykiel. Las modelos visten jerséis de rayas con cárdigans, pantalones y faldas rectas, todo de punto. Yo tenía 14 años. Arranqué las páginas, que anduvieron guardadas en sucesivos libros y carpetas hasta que las perdí. Ya no eran necesarias.

Una nunca olvida la imagen que le revela lo que quiere proyectar de sí misma a través de la ropa, su primera identidad. Aquellas prendas adaptables y combinables iban dirigidas a mujeres libres, independientes, con sentido del humor y capacidad de expresión corporal. Rykiel diseñaba lo que estaba en el ambiente, pero no se encontraba en el mercado. Empezó creando para sí misma y conectó con las mujeres de su tiempo.

 

La mayor de cinco hermanas

Sonia Flis nació en París, en 1930, la mayor de cinco hermanas. A los 17 años ya trabajaba como escaparatista. A los 23 se casó con Sam Rykiel, propietario de Laura, una boutique de ropa elegante que se propusieron modernizar. Comenzó en 1962 haciendo ropa para mujeres embarazadas (como ella, en ese momento), aparte de sencillos jerséis pegados al cuerpo, y cosechó un éxito inmediato.

“Hacía ropa para mí y mis amigas, ropa para cuando estás cansada o muy ocupada”.  
En 1963, el semanario francés Elle publicó en portada un suéter de rayas, lucido por Françoise Hardy, que se bautizó como 'jersey de niña pobre'. Entre sus primeras clientas célebres figuraban Catherine Deneuve, Brigitte Bardot y Audrey Hepburn, que un día entró en la tienda y compró 14 jerséis pegados al cuerpo con diferentes cuellos y colores.

La "reina del punto"

En 1968, Rykiel abrió la primera boutique con su nombre en Saint Germain des Prés, el corazón de la Rive Gauche, de París. Sonia inventaba soluciones simples y lógicas, como las costuras por fuera o los dobladillos rematados, pero sin doblar, los eslóganes en los jerséis y el color negro como signo de identidad de las chicas jóvenes.

En 1972, el semanario Women's Wear Daily la proclamó 'reina del punto'. Siempre fue carismática, un icono de estilo, con su cabellera roja. Su moda reflejaba las tendencias que emanaban diseñadores como Kenzo, Miyake o Yves Saint Laurent, pero ella les daba su toque sencillo, irónico, femenino y chic.

Era el puro espíritu del prêt-à-porter. “Mi madre se esforzó siempre por dar libertad a las mujeres”, ha declarado su hija Nathalie. Por eso su moda era realista, funcional y fácil de llevar. El punto, las rayas, el color negro, las mezclas de colores, los bolsillos, los jerséis con eslogan, los sombreros y tocados eran parte de su vocabulario, directo y divertido. Y los finales de sus desfiles siempre transmitían un mensaje de alegría y libertad.

Enormemente querida por sus compañeros de profesión, le rindieron homenaje en el desfile del 40 aniversario de su marca. El día de su fallecimiento se podía leer en su web: “El mundo de la moda pierde un icono, una pionera y una amante del chocolate”. Genio y figura hasta el final.

2008

Martin Margiela fue otro de los participantes.

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