Andrea Pascual, retrato de una dama

Marc Giró
Andrea Pascual

Anda tranquila, como flotando, y eso me sorprende. Estamos bajo la carpa montada en el centro de la Plaza de Colón de Madrid, en la que se celebran los desfiles del Madrid Fashion Show, es principios de febrero y fuera llueve (la carpa resiste). El desfile de Isabel Núñez está a punto de empezar y Andrea Pascual, que le lleva la comunicación, se está encargando de recibir a la prensa y demás invitados. Lo hace calmadamente. Nunca he visto a nadie que dirija esta estresante operación (la de sentar al personal antes de un desfile) con tanto encanto. Con firmeza y operatividad, pero con una suavidad a prueba de influencers víctimas de la estrellitis y con un exceso de likes. Me sienta, o mejor dicho, me deposita, en mi silla y se da cuenta de que a mi lado se han apalancado dos chicas muy jóvenes que ocupan el sitio de la colega de otra revista que, en ese mismo momento, asoma por la puerta. Pascual, sin perder la sonrisa y con su magia, les explica que allí no pueden estar y les ofrece una posición dos o tres filas por detrás. Las polizonas fashion aceptan hechizadas el cambio, claramente a peor, pero parecen felicísimas. Incluso yo estoy tentado de moverme del front row y colocarme casi en standing, porque la petición de esta relaciones públicas ha sido tan elegante y simpática que todos los allí presentes haríamos lo que nos pidiera con los ojos cerrados. Como el flautista de Hamelín.

Tres meses después, estamos a principios de mayo en el hotel Santo Mauro de Madrid y fuera, vuelve a llover. Andrea ha aceptado posar para nosotros con la última colección de pre-fall de Dior. Llega, también relajada y saluda a todo el equipo sin ningún tipo de impostura, pero sabemos que es una mujer distinta.

Ha cambiado mucho tu vida desde que me sentaste la última vez. ¿Lo dices por lo del embarazo?

Y por la boda (con Beltrán Gómez-Acebo). Bueno, la verdad es que el embarazo lo estoy llevando fenomenal, no he tenido ninguna molestia, excepto que tengo mucho sueño. Me dormiría en cualquier rincón. Es una experiencia maravillosa, brutal, y te aseguro que no he sido nunca muy maternal, no fui la típica niña que quería ser madre ni nada por el estilo. Pero ahora, estoy feliz como nunca antes. Y lo de estar casada me ha sentado también muy bien, es muy curioso pero al hacerlo me ha surgido un sentimiento de familia, de pertenencia, que quizás antes no tenía. No sé, es como si nos quisiéramos todavía más (ríe). Estoy viviendo un momento muy bueno, tanto en lo personal como en lo profesional, solo rezo para que dure.

¿No tienes pensado un plan B? No, vivo el plan A a tope.

Andrea Pascual

Siempre me ha dado la sensación de que eres una persona tranquila. Sí que lo soy, trabajo mucho porque lo que hago me gusta, pero no me pongo nerviosa. No me asustan los problemas, siempre creo que tienen solución, no soy de las que les da la espalda. Siempre he sido muy independiente, no me meto con la vida de los demás, soy muy comprensiva, me gusta la gente y soy capaz de entender la visión del otro. Eso me ayuda en mi trabajo. Estar siempre con la mente despierta y abierta.

Pero tú ibas para abogada (trabajó en la consultora Deloitte y en la asesoría jurídica de la empresa de telecomunicación Ono y es especialista en derechos de autor y propiedad intelectual). En la familia de mi padre hay muchos abogados, mi padre es notario, mi hermano abogado, estudié derecho casi por inercia, pero en cuanto pude me dediqué a la moda que es lo que realmente me gusta. Primero en Globally, la agencia de comunicación, donde aprendí muchísimo gracias a Macarena Blanchón, luego con Fiona Ferrer en Elite Models, cuando lo del concurso de televisión, ¿sabes cuál te digo? Pero llegó un momento en el que decidí montar mi propia agencia, ser mi propia jefa, decidir por mí misma. Y estoy muy satisfecha de haberlo hecho. 

Andrea Pascual Vicens admira el estilo de su madre, que es su referencia y de la que ha heredado la pasión por la moda. Llegó sola desde Valencia a Madrid y sin conocer a nadie, con apenas 25 años, compartió piso ("muy cerca de aquí, en la calle Zurbarán") y trabajó de becaria cobrando apenas nada para conseguir su sueño. Y aquí está. Cual personaje de Edith Wharton o de Henry James, pero en versión 2.0. Fue ejecutiva de cuentas de Pepe Jeans, entre otras, y ahora, desde su agencia colabora con firmas como Poète, la citada Isabel Núñez, Herbolario Navarro o el restaurante Ornella. Negocios familiares y, como ella, delicados. Este (pobre) periodista que les escribe fracasa en el intento de sacarle alguna información sobre su familia política (que es la del Rey) y a Dios pongo por testigo que la aprieto hasta lo imposible. Pero ella aguanta como una jabata. Y con una sonrisa que desarma. Entonces, me vienen a la mente las dos polizonas fashion del desfile de Isabel Núñez, y como ellas, me voy encantado sin una exclusiva royal, a sentarme a la fila de atrás, pero totalmente feliz de la vida. La magia de Andrea ha vuelto a funcionar. Ojalá que la próxima vez que nos encontremos, al menos, no llueva

Andrea Pascual

Vestido a base de capas de gasa de seda con el escote en «V» y una franja bordada con pedrería de cristal, de Dior; colgante, de Dior Joaillerie; reloj, de Dior Horlogerie.

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