Mark Reay, el sin techo que triunfaba en el mundo de la moda

¿Se puede ser un fotógrafo de moda conocido dentro de la industria y al mismo tiempo vivir en la calle? Conoce esta increíble historia que ahora narra el documental "Homme Less".

Conoce la historia de Mark Reay, un sin techo con éxito en el mundo de la moda

Mark Reay trabajaba como modelo y fotógrafo para algunas de las firmas más poderosas de la industria fashion, vivía en Nueva York, vestía impecable y acudía a todos los grandes eventos y fiestas, ya que era conocido en el mundillo. Un trabajo lleno de glamour en una industria aparentemente perfecta, pero las apariencias engañaban. Cuando caía la noche, Mark no se iba a dormir a un lujoso apartamento en una exclusiva zona de la ciudad, sino a la azotea de un edificio –un amigo vivía allí y él tenía una copia de la llave- en la que le esperaba una lona, un saco de dormir y otra noche a la intemperie. Y es que Mark era un homeless, un sin techo.

Sus pocas pertenencias, entre ellas el equipo de fotografía con el que trabajaba, las guardaba en la taquilla de un gimnasio, en el cual se aseaba a diario. El poco dinero que ganaba lo empleaba en pagar la cuota del gym, alimentarse y mantener su equipo y apariencia siempre perfectos. Mark no tenía problemas para encontrar un trabajo, la dificultad llegaba a la hora de cobrar una remuneración por él que le permitiera poder costearse el nivel de vida en la ciudad.

Su historia llamó la atención del cineasta Thomas Wirthensohn, un antiguo conocido de Mark, que decidió plasmarla en un documental bajo el título Homme Less, jugando con la palabra homme -hombre en francés- y el término inglés homeless, usado para referirse a los sin techo. El documental, que se estrenará en Madrid el 12 de noviembre dentro del Festival Internacional de Documentales URBAN TV que se celebra en la Casa Encendida, narra cómo el famoso “sueño americano” puede convertirse en una auténtica pesadilla dentro de un mundo tan idealizado y perfecto –la industria fashion- que llega a ser cruel. Hablamos con su protagonista días antes del estreno y esto es lo que nos ha contado.

Conoce la historia de Mark Reay, un sin techo con éxito en el mundo de la moda

 

¿Por qué aceptaste que plasmaran tu historia, tu día a día, en un documental?
Meses antes de que mi experiencia en la azotea fuera filmada, yo ya pensaba que sería muy interesante de contar. ¿Por qué? Porque estaba en una situación única, era una historia de supervivencia, de superación personal. Mi historia no versa únicamente sobre el hecho de vivir sin techo, sino que cuenta cómo es sentirse perdido en la vida al mismo tiempo que sientes una gran pasión por ella; mi lucha interior, mi pelea, entre vivir en mi ciudad ideal –cumplir mi sueño- y el hecho de tener que hacerlo de esta manera.

¿Es la tuya la “cara B” de la moda de la que nadie habla? Supuestamente es un mundo perfecto lleno de glamour y fiestas en el que parecen no haber problemas.
¡Ja! Bueno, imagino que puede haber muchas vidas como la mía con este perfil de trabajo de alto nivel y sueldos bajísimos. A lo mejor ha cambiado ahora, pero unos tres años, modelos de las pasarelas de Nueva York me contaban que algunos de los mejores diseñadores, como Marc Jacobs o Rag&Bone, les pagaban una parte o directamente todo su sueldo ¡regalándoles ropa! Muchas de estas chicas son bastante pobres, pero su pasión por la moda y el deseo de tener éxito en la industria les hace pasar por un montón de malas situaciones.

Y es que este puede ser un negocio muy explotador... Cuando yo era modelo en Milán, en la década de 1980, a veces veía modelos escapándose de su habitación del hotel con el equipaje o parte de este en la mano por no poder pagar la factura, y otros directamente dormían en el parque. Y aunque por un editorial de Vogue les paguen 200 dólares, no dejan de ser pobres, ya que viven en apartamentos casi amontonadas, con muchas compañeras de piso y pagando alquileres estratosféricos en ciudades carísimas; y eso que todos sus ingresos son registrados cuidadosamente por la agencia y con cargo a la cuenta de la modelo... Los fotógrafos es otra historia, y no sé si alguno de ellos habrá vivido como yo, principalmente porque el equipo es muy caro y muy frágil.

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¿Resultó difícil llevar esa doble vida?
No fue tan difícil como muchos piensan. No viví en la calle propiamente dicho, así que mi seguridad nunca fue un problema. A veces fue complicado ir perfecto a algún casting, pero compré una plancha y la guardaba con el resto de mi ropa en la taquilla del gimnasio; solía lavar allí en el lavabo mis camisas, ropa interior y trajes y usaba los secadores de mano para quitarles el agua. A veces oía bromas cuando me veían planchar en el vestuario, tipo “Hey, ¿quieres continuar con la mía después? ¿Cuánto me costaría?” que conseguían irritarme, sobre todo cuando se repetían, pero me mordía la lengua y después me reía de ello.

La verdad es que no me escondía y contaba mi historia a la gente siempre que podía, aunque pensaran que estaba loco. A veces era a alguien que conocía muy bien, otras a algún desconocido con el que charlaba en un bar. La cosa es que no soy muy bueno guardando secretos, por eso decidí no unirme a la CIA después de la segunda entrevista (risas). Lo que sí me preocupaba era que alguien descubriera mi saco de dormir y mis cosas en la azotea, y me sentía aliviado cada noche cuando llegaba y veía que continuaban allí, aunque algunas veces me lo robaron. Más de una vez me desperté con algún trabajador a unos pocos centímetros de mí, pues dormía justo debajo de la instalación del teléfono, y soltaban frases tipo “Mira cuánta basura hay aquí” refiriéndose a mis cosas.

También estaba preocupado por mi amigo, el cual vivía en el edificio sin saber que yo dormía en su azotea todos los días. Me aterraba que descubriera lo que estaba haciendo, que me viera subir la escalera por la noche o irme por las mañanas, pero increíblemente nunca ocurrió.

¿Has recibido algún mensaje de aquellos para los que trabajaste gratis (grandes diseñadores, marcas...) después conocerse tu historia? 
No. Me contrataron para filmar el backstage del desfile de Diane Von Furstenberg y me pagaron bastante bien; ella parece una mujer muy agradable, pero no creo que conozca mi historia y han pasado algunos años desde que me contrató. De la revista Dazed and Confused me pagaron algo por fotografiar para ellos después de trece temporadas en la NYFW; son muy buena gente y es un honor trabajar con ellos, y ¡han sacado dos artículos sobre mí! Afortunadamente, me han contactado marcas que poseen conciencia para que aparezca en sus anuncios o trabaje como portavoz para ellos.

¿En algún momento pensaste en dejar tu trabajo y comenzar de cero en otro lugar? ¿Qué te llevó a no hacerlo? 
A veces pensé en comprar un martillo enorme y destrozar todo mi equipo cuando estaba frustrado, o soñaba con tirarlo todo a las aguas del río Hudson... Pero hace unos años decidí seguir en este trabajo lloviera o saliese el sol, aunque a veces la cámara se siente como un albatros proverbial alrededor del cuello. Yo elegí tres profesiones en las que es muy complicado triunfar –fotógrafo, actor y modelo- y que están limitadas a un cierto número de ciudades.

En el pasado había trabajado en la importación/exportación o en la expedición de visados –trabajé con los permisos de viaje de Metallica en una gira mundial-, pero siempre me sentí un poco perdido, ya que anhelaba un modo de vida más artístico y bohemio. Ahora, con el éxito de Homme Less, estoy activo en la promoción y tengo la esperanza de que llegarán cosas buenas, como oportunidades en la actuación. Además, he comenzado una página en Gofoundme, en la que ofrezco mis fotografías con descuento y un libro que recopila las instantáneas que realicé durante mi período en la azotea, que contiene muchas imágenes de backstage y de algunas personas del film.

Mark Reay, el sin techo que triunfaba en el mundo de la moda

 

¿Qué le dirías a alguien que se encuentra en tu misma situación? 
Para mí el documental no cuenta una historia sobre no tener un lugar en el que vivir, sino que habla sobre la frustración personal, lo que significa sentirse perdido en la vida. Desafortunadamente, no hay mucho que pueda ofrecer a alguien para ayudarle, pero puedo decirle “Entiendo tu situación” y ser comprensivo con él. Por ejemplo, después del estreno, un hombre de unos veinte años se acercó a hablar conmigo con lágrimas en su rostro y me confesó tener los mismos temores que yo, pero lo único que pude decirle fue “Te entiendo”; fue un momento muy bonito y emotivo, al mismo tiempo triste, de conexión con un desconocido.

Eso sí, siempre recomendaría a alguien que se ofreciera como voluntario para una causa benéfica y empleara su tiempo con los demás, independientemente de tus circunstancias personales. Durante siete años yo fui voluntario, irónicamente, ayudando a mujeres y niños sin recursos a encontrar un hogar. En el documental se me ve disfrazado de Santa Claus en su fiesta de Navidad, o fotografiando sus eventos de caridad. Hacer esto te ayudar a darte cuenta de que hay gente con problemas más importantes que los tuyos y te sientes bien contigo mismo, algo que me ayudaba a dormir y me permitió aguantar las noches más frías en esa azotea.

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