Los libros de historia desvelan que las musas eran únicamente nueve y que poseían la capacidad de inspirar a poetas, artistas y científicos. El Olimpo era entonces mucho más exclusivo de lo que lo es hoy en día debido, suponemos, a que las arpas que reinaban en el Olimpo han sido sustituidas por las cámaras fotográficas. Saulquin fue el encargado de establecer y explicar el punto de inflexión en la relación musa-creador, al declarar que el cine había internacionalizado y extendido la dupla musa-diseñador a todo el mundo.
El padre de la Alta Costura, Charles F. Worth, tuvo como musa a su esposa Marie Vernet, mientras que la revolucionaria Coco Chanel se inspiraba en ella misma. La fuente de inspiración también la encontró en casa Christian Dior, que halló en su madre a su musa. Pero los años 30 llegaron y, con ellos, el esplendor del cine clásico. Los diseñadores quedaron prendados de las etéreas estrellas del Olimpo, aunque, esta vez, del Olimpo del cine: es imposible pensar en Audrey Hepburn sin que su little black dress de Givenchy visite nuestra mente, al igual que es inevitable relacionar a Grace Kelly con la casa Hermés, que en 1956 creó la Kelly Bag.
Los diseñadores del presente sienten menos apego por sus musas, que, si bien son más efímeras que las de antaño, cuentan con la fuerza de los medios de comunicación para que las campañas gráficas y, con ellas, sus rostros queden grabadas en nuestra memoria. Armani ha declarado tener como musa a Michelle Pfeiffer, aunque también le hemos oído pronunciar con el mismo sentido el nombre de la actriz Cate Blanchett. Sin embargo, la elegida para protagonizar la campaña publicitaria de su perfume Diamonds ha sido la cantante Beyoncé.
El excéntrico diseñador John Galliano, capaz de vestirse como un extra de Piratas del Caribe o como la versión musculosa de Ángel Cristo, ha declarado que la actriz Charlize Theron le ha inspirado más que ninguna otra Celebrity. Estas palabras tienen que haber sentado algo mal al corazoncito de Dita Von Teese, a la que es difícil ver en un evento sin un vestido del diseñador. La reina del burlesque demostró su fidelidad y amistad por el Galliano al subirse a la pasarela de Paris para lucir sus creaciones para la temporada primavera/verano del 2007.
La relación moda-cine también encuentra su lugar tras las cámaras, como es el caso de la amistad entre la cineasta Sofia Coppola y el diseñador Marc Jacobs . La devoción es recíproca: la directora utiliza los diseños de su amigo en sus películas, como ocurrió en en Lost in Translation, que fue galardonada con un Óscar que recogió, como no podía ser de otra forma, enfundada en un diseño de Jacobs. Por su parte, el diseñador ha tomado a su amiga como imagen de sus campañas, y es el actual rostro de su nuevo perfume Daisy.
Pero Sofia no es la única amiga famosa de Marc Jacobs, que ha aprovechado su amistad con Victoria Beckham para hacer de ella la modelo de su campaña gráfica, en la que la cantante se ríe de sí misma (o Jacobs de ella, no lo tenemos del todo claro). Imágenes en las que sale de una caja de zapatos o es engullida por una bolsa de Marc Jacobs (pobre bolsa) son algunas de las sorpresas que esta divertida y sorprendente campaña nos ha regalado. El interés de Victoria por estar a la última le ha llevado a cometer innumerables infidelidades a la hora de elegir el creador de sus diseños, aunque es innegable que la cantante se ha atrevido con las creaciones más arriesgadas de Jacobs, por lo que el nombre del diseñador resuena con mayor fuerza. El creador es especialista en lanzar campañas divertidas e impactantes. Un buen ejemplo lo encontramos al ser Winona Ryder la imagen de otra de sus campañas, ejerciendo de modelo tras el escándalo protagonizado por la actriz al ser detenida por robar en unos almacenes.
Otra que no tuvo problemas para seguir en lo más alto tras salir a la luz sus malos hábitos fue Kate Moss, que, lejos de abandonar el mundo de la moda tras publicarse unas imágenes en las que consumía cocaína, renació de sus cenizas cual Ave Fénix y accedió al Olimpo de las modelos. Basta con echar una ojeada a las campañas de las firmas más cotizadas para darnos cuenta de que el hilo conductor entre todas es la presencia de la topmodel. Alexander Mcqueen salió con una camiseta que rezaba "We love you Kate" al finalizar uno de sus desfiles, un gesto que demostró su apoyo incondicional a la modelo. La británica ha sido musa de múltiples diseñadores, pero, si tuviéramos que destacar uno, sería Calvin Klein, firma que la catapultó a lo más alto. La imagen lánguida en blanco y negro de Moss, combinada con las prendas de Calvin Klein, forman un tándem difícil de olvidar. Tal vez Kate sea la musa más parecida a las de antaño, pues su influjo va más allá de las pasarelas y ha invadido los museos, que ahora exponen estatuas de la modelo tan majestuosas que sonrojarían a las del Antiguo Egipto.
En los 80 la música comenzó a coquetear con la pasarela, siendo Madonna pionera en esta relación. Es imposible pensar en la Madonna de los 90 sin imaginarla enfundada en las creaciones cónicas de Gaultier, que, aunque hoy viste a Kylie Minogue en su gira, encontró su fuente de inspiración en la ambición rubia.
Si Madonna se planta un sombrero de Cowboy, las calles se llenan de improvisadas vaqueras que visten botas altas, tejanos y sombreros del Oeste; si se pone un bañador y unos calentadores, los ochenta vuelven a pisar con fuerza el asfalto. Todo lo que Madonna toca se convierte en moda, por lo que Gaultier no podía ser el único en encontrar en ella a una potente fuente de inspiración. Donatella Versace vio en la reina del pop la imagen perfecta que simbolizaba su dirección de la firma Versace tras la muerte de su hermano. En 2005 Madonna protagonizó la campaña gráfica de la casa y fue bautizada por la diseñadora como el "símbolo de la moderna femineidad".
Otra diva del panorama musical es Rihanna, que desfiló para los gemelos Dean y Dan Caten, de DSquared2, en la Semana de la Moda de Milán. Mientras tanto, Charlotte Gainsbourg, hija de Jane Birkin, es la musa del director creativo de Balenciaga Nicolas Ghesquière.
Estamos acostumbrados a los noviazgos entre directores y actrices, pero la relación existente entre diseñadores y maniquíes suele ceñirse a la amistad. Supongo que se debe a que, como me ocurre a mí, la mayoría de diseñadores preferirían acabar con Jon Kortajarena antes que con cualquier modelo femenina. Karl Lagerfeld encontró en la modelo alemana Claudia Schiffer a su musa, que ya protagoniza la nueva campaña de la casa Chanel. El diseñador inmortalizó a la modelo para la campaña del champán Dom Pérignon OEnothèque y no se ha separado de ella en los momentos más importantes de su carrera. Pudimos verles juntos en la presentación de la colección otoño/invierno 2008-2009 de Karl Lagerfeld para Chanel.
Otro de los grandes, Yves Saint Laurent encontró en Catherine Deneuve y en la modelo francesa Letita Casta a sus musas, y ambas estuvieron presentes en su despedida. Naomi Campbell es imagen de la campaña de invierno de la prestigiosa firma, aunque no fue elegida por Laurent, sino por Stefano Pilati.
Agyness Deyn es la musa del creador de la firma Henry Holland, y parece que ya se han embarcado en un proyecto común. Por el momento, la modelo ha difundido las camisetas del diseñador hasta convertirlas en un must-have en el armario de toda fashionista, y es que no hay nada mejor que para un diseñador que tener una amiga modelo que exhiba tus creaciones a todas horas. La amistad existente entre ambos ha llevado a Agyness a abrir y cerrar el desfile de Holland en la London Fashion Week , ataviada con un diseño basado en el tartán escocés.
{jgxgal folder:=[images/stories/contenidos/moda/casta] cols:=[4]}
La versión patria de la intensa relación entre diseñador y modelo la encontramos en Davidelfin y Bimba Bosé, que son amigos y socios. La presencia de la modelo en los desfiles de Delfin es habitual, y tal es la devoción del diseñador por Bimba, que ha sido su mayor apoyo a la hora de hacer despegar la carrera musical de la modelo, al sonar de fondo en la presentación de su colección Dual la versión que hizo Bimba de Como yo te amo, de Rocío Jurado.
Las musas del presente las encontramos sobre los escenarios o inmortalizadas en 35 milímetros, y han de saber sobrellevar el hecho de que los diseñadores, ávidos por innovar y trasgredir, sientan por ellas una admiración fugaz que pronto se traslada a otra celebrity. La moda, como decía Leopardi, es hija de la caducidad. Las musas, hoy en día, también.
MÁS INFORMACIÓN
¿Qué fue primero: la celebrity o la tendencia?















