Japón toma París, la conquista del diseño oriental

Isabel Vaquero
Japón conquista París

Son prácticamente los mismos que comenzaron a desfilar en París hace 30 años, con voces tan personales y potentes que influyeron de manera determinante en el curso de la moda. Y ahora, en la temporda que arranca, como si hubieran estado elaborando una idea durante largo tiempo, a través de recorridos diversos, parecen confluir en la creación de una silueta 'bola' que transmite la idea de protección del cuerpo, de armazón, muy alejada de la exhibición y no por ello de la feminidad.
Esta idea de coraza –fluida y ligera para Miyake o rotunda como la armadura de un samurái para Comme des Garçons– está íntimamente relacionada con el kimono japonés, una de las más hermosas invenciones de envoltorio del cuerpo. Miyake, maestro en la exploración de la relación entre el cuerpo y un trozo de tela, ha transmitido sus habilidades a una nueva generación, y Yoshiyuki Miyamae, su actual diseñador, aplica a los tejidos una sofisticada tecnología para lograr texturas acanaladas y volátiles en prendas tan fáciles de llevar como una nube de colores. Yamamoto, siempre existencialista, propone siluetas negras en vestidos largos, algo abombados en el centro, y cambios de texturas, del cuero a la lana, en una misma pieza. Watanabe desarrolla pliegues, dobleces y círculos tridimensionales con efecto origami, y sin embargo ponibles, que recuerdan la obra de Pierre Cardin. En Undercover, Jun Takahashi brinda su colección a mujeres de todas las edades, como sus modelos, y mezcla materias y piezas con superposiciones zen. Y en todos ellos vemos referencias a la naturaleza y siluetas abombadas, como animalillos surgidos de un bosque de El jardín de las delicias. Sobre todo en Comme des Garçons, donde Rei Kawakubo demuestra una vez más su habilidad para trasladar a la ropa, como la enorme artista que es, los sentimientos contemporáneos y nuestra reacción ante ellos en una atmósfera de cuento de hadas.

Comme des Garçons

Comme des Garçons.

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