Maison Martin Margiela

Diseñador Wiki

Más allá de la marca, el suyo es un proyecto estético único y con un lenguaje propio. Conoce los secretos del diseñador que esquiva los retratos.Margiela, el diseñador que esquiva los retratos y busca siempre el camino menos transitado.

Los comienzos Martin Margiela (Leuven, Bélgica;1957): estudia en la Royal Academy of Fine Arts un curso antes que los populares Seis de Amberes. Se gradúa en 1980, se dedica a su proyecto y de 1985 a 1987 entra a trabajar en Jean Paul Gaultier, portavoz europeo de la vanguardia inteligente. En octubre de 1988 funda la Maison junto con Jenny Meirens, socia audaz y escrupulosa, la columna vertebral necesaria al lado de cualquier genio. Porque Margiela, desde luego, es inteligente. Se observa en su marca, pero apuesto a que también, si le pudiéramos ver en la intimidad, debe serlo en su vida. Una persona que encuentra soluciones sencillas pero geniales para reparar un jarrón roto, organizar un huerto o hacer un buen regalo a sus padres. La llegada del ente Margiela a la moda en 1988 dinamita el sistema de un modo que nadie esperaba. Se sirve de un lenguaje propio desde el principio, valiéndose de su imaginación iconoclasta y el nulo temor a probar nuevos caminos. Será el primero en muchas cosas que ahora nos parece que han existido en moda desde siempre, como la deconstrucción o el cuero cortado en vivo. También el oversize, el trampantojo, la mezcla de modelos profesionales con amigos y gente de la calle para los desfiles, la deslocalización de su lugar de trabajo y del espacio de los shows (depósitos, andenes de metro, parkings, escuelas), el rechazo de entrevistas y fotografías. Prescindir de los desfiles y mostrar la ropa en vídeos, sin música ni escenografías. Esconder sus mejores piezas (enroscando, por ejemplo, una chaqueta en la cintura de la modelo). Metafóricamente hablando, bajar la moda del pedestal y ponerla a pie de calle, sin tener por ello que simplificar su discurso. Su ropa, su modo de presentarla y su evolución constante y sin prisas le convierten rápidamente en un diseñador de culto. Los japoneses Comme des Garçons , Issey Miyake y Yohji Yamamoto habían abierto el camino de un nuevo lenguaje. Él, junto con Helmut Lang, definirán la vanguardia de los noventa. En 1997, Margiela comenzará a colaborar como director creativo de la línea femenina de Hermès. Le sustituirá en 2004, en un curioso giro del destino, uno de sus maestros: Jean Paul Gaultier.
Entender MMM
Una de las claves de la firma es que no busca ser original a cualquier precio. El diseñador que se rompe la cabeza buscando el efecto sorpresa suele dejar huellas de ese constreñimiento en la prenda. La ligereza se rompe y algo aparece forzado. No en Margiela; las creaciones que salen de la Maison tienen una presencia fuerte, pero discreta. Atrapan desde el ingenio. El discurso audaz requiere dar un pequeño salto intelectual, exige un esfuerzo extra por parte del consumidor, pero, una vez superada la primera dificultad, todo es comprensión y placer. Todo cuadra. Una segunda clave es partir, cuestionar y acabar siempre en la prenda. Una camisa blanca contiene dentro de ella combinaciones infinitas que la pueden convertir en un polo, un vestido camisero, un cuello desmontable? Pero en la puntada final, en su esencia, la camisa seguirá estando allí. La reconoceremos. Y no se habrá convertido en disfraz: será vestible y atemporal. Como en cualquier idioma, los iniciados reconocen más guiños que el recién llegado. Es el premio a la fidelidad. Tercera clave: la cotidianeidad. A Margiela nunca le ha parecido que algo casero no fuera digno de ser estudiado. No es esnobismo ni ironía, sino dignificación de la sencillez, otra de las constantes de la casa. La bolsa de la compra, los guantes viejos, una pelota de fútbol, una madeja de hilo, una esponja de maquillaje, unas matriuskas. En todo objeto hay diseño, y ante la sencillez, uno debe admirarse y redescubrir. Lo cotidiano, que ya está en nuestras vidas, todavía más cerca: en la vestimenta, como joya, como elemento antiestatus (¿hay algo más alejado del bolso it que llevar una bolsa blanca de Margiela con el monedero y los tomates?). Lo cotidiano, también, centrando la importancia y las energías. En un hogar, lo más importante no es si la puerta se empieza a desconchar, sino si estamos a gusto en él. Maison Martin Margiela también prioriza lo importante por delante de lo urgente. Raíces e identidad Su estilo toma ideas del arte povera de Merz (la mesa, el iglú transparente, la vegetación que se cuela entre la pared), Kounellis (los periódicos, los números), Pistoletto («Lo cotidiano como gran obra maestra»), Fabro (cada objeto como solución a un problema). Más constantes: el sentido del humor, el respeto por el pasado, la fascinación por el paso del tiempo, lo sutil, las fotos en blanco y negro, los materiales inusuales (corcho, goma, alambre, hojas). Y siempre el blanco, el color de la casa.

COMENTARIOS