Pierre Cardin

Diseñador Wiki
Pierre Cardin
Ver artículo La vuelta de Pierre Cardin

Precursor del menos es más y de una cierta idea de futuro y bienestar, ha sido un auténtico visionario. La moda tiene múltiples lecturas y, cuando es auténtica, mágicos desarrollos. Hubo un mágico momento en el siglo XX, en los únicos y maravillosos sesenta, en los que ser genial tenía premio. Pero no un premio cualquiera, sino un premio merecido, porque se premiaba a la gente que tenía ganas de futuro y sed de libertad. Y llegó Pierre Cardin para saciar esa sed de libertad y esas ansias de futuro.

Desde la alta costura y con el más exquisito chic parisino, Pierre Cardin (que en realidad se llama Piero Cardini y tiene bellísimas raíces italianas) desparramó por el mundo las imágenes, elegantemente futuristas, que todos querían y necesitaban desear. Dio sus primeros pasos con Paquin, se contagió del guiño estético de Schiaparelli y redondeó su maestría como jefe de atelier chez Dior. Y con una cabeza perfectamente amueblada y una sensibilidad sin fronteras, desplegó una maestría de líneas digna de un gran pianista, que epató al mundo por su transparencia de líneas y conceptos. Cardin demostró que nunca está de más conocer el oficio y lo que está de menos es desconocerlo. Porque es absurdo creer que la moda es un arte. Arte es lo que él ejerce desde el mecenazgo más sutil. «Prefiero invertir en cultura que en páginas publicitarias», una de sus frases más conocidas. Y la lleva al pie de la letra apoyando a los grandes futuribles, auditando a posibles estrellas y habilitando las ruinas del chateau del marqués de Sade para que la lírica tenga futuro. Los que le conocen lo adoran y lo definen con una frase que vale más que mil imágenes: «Pone su corazón en todo lo que hace porque tiene la capacidad de entusiasmarse como un niño en los proyectos en los que cree». Cardin, con su sabiduría para componer, con tejido, hilo y aguja, la más bella sinfonía estética, inventó en los sesenta lo que en los noventa llamaron minimalismo, el menos es más. Porque, como él bien dice: «Lo esencial es lo más bello».

COMENTARIOS