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marie-claire.es. 30 de abril de 2008
Fetiches indiscutibles
de formas caprichosas, los tacones son el símbolo eterno de la feminidad y,
sobre ellos, todo se ve desde otra perspectiva. Te ayudamos a conocerlos mejor.
Reconozcámoslo desde ahora alto y claro, los tacones altos son el invento menos práctico que se ha hecho jamás. Entonces, ¿por qué tienen tantas seguidoras? Si te haces esa pregunta, directamente: no te los pongas, debes pertenecer a ese porcentaje mínimo de mujeres que no disfruta con crecer unos centímetros ni de utilizar todas las armas de seducción a su alcance. Sin embargo... deja que te convenzamos. Hay varias razones por las que los zapatos de tacón alto son un objeto de deseo. Por ejemplo, hacen que el pie se vea más pequeño y más delicado, que las piernas se alarguen como por arte de magia y que la espalda permanezca erguida. Y, claro, la espalda erguida resalta el pecho y hace que las nalgas sobresalgan hasta... un 25% más. ¿Necesitas más razones? Los tacones muy altos fuerzan, al caminar, una postura muy parecida a ir de puntillas, que en muchas especies animales es signo de disponibilidad sexual. ¿Todavía quieres más? Los pies se arquean en una posición muy similar a la que muchas mujeres adoptan, de una manera natural, durante las relaciones sexuales. El tacón alto eleva a quien lo lleva de manera que parece que esté en un pedestal. Y esto no sólo aporta varios centímetros de altura, sino que otorga un extra de confianza, ya que hacen que recibas más atención y te sientas más sexy. Además, tienen implícita una fuerte carga de poder, por eso en los juegos sexuales de dominación se llevan los tacones más altos, hasta llegar al punto de los zapatos de ballet o de tortura, que mantienen el pie prácticamente en vertical. Teniendo en cuenta todo esto, seguro que nos das la razón, pues explica por qué son el objeto de fetiche por excelencia para los hombres. Por qué esas pequeñas obras escultóricas con formas sensuales y una fuerte carga erótica triunfan y sobreviven al paso de los años, las modas y las tendencias. El zapato de tacón tiene una larga historia detrás y mucha todavía por delante en lo que a feminidad se refiere, como apunta Manolo Blahnik: "El tacón para mí es una herramienta, un objeto bello con el que puedo trabajar, que puedo esculpir. Crear sentimientos diferentes, diversas personalidades. Un tacón alto puede hacer a una mujer más sexy, con uno bajo puede parecer severa... los tacones me dan la posibilidad de crear diferentes caracteres". Hay referencias históricas y representaciones de tacones altos desde antes de la era de Cristo. Los carniceros egipcios los usaban para no mancharse los pies, los jinetes de Mongolia para evitar que los pies se les escurrieran de los estribos... Alrededor del siglo II a.C., los actores romanos usaban para sus actuaciones unas sandalias de plataforma muy alta, llamadas kothorni. Plataformas que, hoy, siguen siendo ¿indispensables? Para muchas de nosotras: "Yo podría vivir sin bocadillos de calamares, pero no sin zapaterías", afirma sin pudor Isabel Coixet. Así que los inicios del tacón tenían una utilidad práctica, hasta que llegó un momento en el que empezaron a usarse sólo por vanidad, y de los hombres pasaron a ser utilizados sobre todo por las mujeres. La primera en hacerlo fue Catalina de Médicis, que se puso unos de cinco centímetros en su boda con el Duque de Orleáns, con la única intención de parecer más alta. El mismo motivo por el que hoy defiende su uso Ana García Siñériz: "Uso tacón sobre todo para trabajar y para acudir a eventos, porque estilizan, te hacen más alta, te ves mejor". Tan altos llegaron a ser que en el s. XVI, el "chopine" era un zapato de plataforma (que podía llegar a medir más de sesenta centímetros) muy popular en Italia, España y Francia. El diseñador Juan Antonio López defiende su uso, a pesar de las contraindicaciones médicas: "Ya sé que los traumatólogos aconsejan llevar pocos centímetros, pero saltarse la barrera de los nueve puede embellecer aún más la pierna de la mujer". En Europa el tacón de más de doce centímetros se volvió muy popular a partir del siglo XVII. Los tacones altos fueron utilizados por la nobleza francesa de ambos sexos, y se consideraban una señal de estatus social. Y, aunque suponen un cierto sufrimiento, aún hoy para nuestras más cotizadas modelos son el único recurso estético del que no se debe prescindir: "La medida ideal del tacón, para mí, sería un intermedio entre los más insoportables e ir plana. También es cierto que no todo depende de la altura, sino del tipo de tacón. Pero ¡qué maravillosa tortura los tacones de aguja!", nos dice Judit Mascó. En 1888 se inauguró la primera fábrica de tacones en EEUU, a pesar de que mucha gente atribuye la invención a Leonardo Da Vinci. El uso del tacón se hizo extensible a las mujeres americanas y, cuando en 1909, el hijo de un zapatero, André Perugia, abrió su propia tienda de zapatos en Francia, se convirtió de inmediato en uno de los pioneros del diseño de lo que podríamos llamar "tacones modernos". Terminó haciendo zapatos para Rita Hayworth o Gloria Swanson, y se atrevió incluso con tacones de hasta veinte centímetros para la famosa cantante francesa Mistinguett, en 1948. Desde entonces hasta ahora, como dice Judit Mascó, "cuando una mujer se pone unos tacones toma más fuerza, tiene una forma de andar distinta que hace que nos sintamos también nosotras diferentes". TIPOS DE TACONES {jgxgal folder:=[images/stories/contenidos/moda/tacones] cols:=[3]} Tacón de coma Su forma, vista desde el lateral, recuerda a la de una coma. Los creó Roger Vivier a mediados de los cincuenta y se convirtieron inmediatamente en uno de los must de la década. De aguja Afilado a partir de diez centímetros de altura. Apareció en los años cincuenta. Salvatore Ferragamo y Roger Vivier los pusieron a la venta simultáneamente. Luis XV Tacón con forma similar a la de un de reloj de arena. Fueron utilizados originalmente por Luis XV en el s.XVIII, pero todavía se utilizan en la actualidad. Prisma Aparece a finales de los 70 y se popularizó en las pistas de baile de boites y discotecas. Como mínimo deben medir diez centímetros y suelen ser el tacón perfecto para sandalias. Embudo Como una pirámide invertida, fue un éxito durante los ochenta aunque los diseñadores lo han reinventado esta temporada construyéndolo en PVC. Con plataforma Más que un tacón, es la suela gruesa que puede ir desde los tres centímetros de grosor hasta donde el equilibrio lo permita. Triunfó en los 40, en los 70 y, por supuesto, en 2007. MÁS INFORMACIÓN: Descubre los secretos de los Manolos
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sobre ellos, todo se ve desde otra perspectiva. Te ayudamos a conocerlos mejor.
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