La revolución verde, el futuro de los envases plásticos sustentables

Los 'millennials' y la generación Z, nos marcan el rumbo, ellos no tienen etiquetas, abrazan al prójimo sin importarles su identidad sexual, su bandera política es luchar por un mundo más sustentable. Defienden los derechos de los animales, guiándonos por el sendero hacia un mundo vegano.

La revolución que impulsan los más jóvenes, delinea el camino hacia los líderes mundiales. Un ejemplo de ello se dió en la asamblea general de las Naciones Unidas en 2015, donde se acordó: poner fin a la pobreza y, también, el hambre en todo el mundo para el año 2030, combatir las desigualdades dentro de los países y, entre ellos, a construir sociedades pacíficas, justas e inclusivas, a proteger los derechos humanos, a promover la igualdad entre los géneros basándose en el empoderamiento de las féminas y a garantizar una protección duradera del planeta y sus recursos naturales.

Y si de recursos naturales se trata, la Dra. en ingeniería química, Florencia Versino, ha dedicado gran parte de su carrera a la investigación de compuestos biodegradables, estudiando formas de insertar en el mercado envases ecológicos de bajo coste. Su tesis se centra en optimizar los recursos naturales en el desarrollo de dichos productos para un uso masivo.

Ella nos explica que el modelo actual de producción agroalimentario a gran escala tiene grandes impactos ambientales debido al cómo y cuánto se produce, afectando fuertemente la biodiversidad y a la capacidad de regeneración de los ecosistemas.

La revolución verde, el futuro de los envases plásticos sustentables
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Gracias al esfuerzo de jóvenes como Florencia podemos ver luz al final del túnel. Su misión apunta a volver a la tierra lo que es de la tierra, ella sostiene que ya existen formas de crear envases con materiales biodegradables y eco-compatibles a base de almidones, proteína de soja, fuentes de celulosa y algas marinas, entre otros, reforzados con fibras naturales provenientes de residuos como el bagazo, cascaras de raíces, granos, frutas y verduras. A estos se le suman los PHAs, una serie de plásticos con características similares al polietileno, generados por microorganismos que se alimentan de los residuos y de los desechos alimenticios. Todos ellos y su producción a gran escala podría marcar la diferencia y suplantar algunos de los materiales plásticos a base de petróleo. 

La producción de plástico, en su mayoría, requiere de insumos como el petróleo, que se extrae de los lechos geológicos en el continente y en el mar, insumiendo grandes cantidades de agua y energía en la producción, y de gran impacto en la huella de carbono, para obtener como producto final envases plásticos usados por nosotros como consumidores.

La buena noticia es que países como Italia, Alemania y los Estados Unidos ya producen bioplásticos compostables diseñados para crear envases, juguetes, textiles y agricultura, a partir de cultivos capaces de captar CO2 atmosférico por fotosíntesis

Otro significativo avance, hacia envases verdes, es la impresión 3D. Una técnica que han desarrollado diferentes iniciativas respetuosas con el medio ambiente, generando menos desperdicios y cuyos componentes verdes, contribuyen a acelerar el reciclaje de los desechos plásticos.

La Dra. Versino sostiene en su tesis que, en los próximos años, no solo se podría reducir al mínimo el consumo de recursos fósiles (gas y petróleo) para la producción de envases, fomentando el reciclado de la basura que generamos, eligiendo productos con envases más sostenibles que empleen deshechos de cosechas y alimentos en su producción y que puedan, asimismo, servir de abono cuando ya no puedan ser reutilizados o reciclados. Una vuelta de 360º haciendo que lo que sale de la tierra vuelva a la tierra.

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EL giro de que estos materiales sostenibles podrían imprimir al mercado es crucial. Una iniciativa que depende de los gobiernos, encargados de proporcionar fondos para que se siga investigando y testeando, así como sancionar leyes que alienten a los ciudadanos al reciclado. Un ejemplo de esto se ha dado en países como Alemania han generado la concientización de la reutilización de materiales plásticos, alcanzando uno de los mayores índices mundiales de reciclado con un 99,1% de reutilización del plástico; un 47% en forma material, sin transformación molecular y un 53% en forma energética.

Muchas empresas del sector cosmético, vestimenta y calzado han adoptado políticas eco-friendly de cara al futuro, a nosotros nos resta como consumidores el hacer nuestra parte. Comprar productos sueltos, el consumo consciente, y el reciclado pueden aportar un granito de arena, apoyando la innovación en nuevos materiales ecológicos o impresoras 3D en la producción de envases con uso más limitado de materias primas contaminantes.