Acné: qué hacer o no hacer… ¡esa es la cuestión!

El acné es una patología que principalmente afecta a adolescentes, pero cada vez son más las mujeres adultas, por encima de la treintena, que la padecen. Pero… ¿valen los métodos que usábamos de jóvenes ahora?

Acné: qué hacer o no hacer… ¡esa es la cuestión!

Cursa con la aparición en las zonas más grasas del cuerpo, principalmente la cara (mejillas, mentón, mandíbulas y frente), escote y espalda, de lesiones inflamatorias que se conocen como “granos” y de comedones (puntos negros) que pueden dar lugar a cicatrices permanentes si no se tratan adecuadamente. El acné varía mucho en su gravedad de una persona a otra, pueden limitarse a alguna lesión aislada en épocas de más estrés, a una afectación más extensa y mantenida en el tiempo que puede afectar a la calidad de vida de la persona que lo sufre.

Ante la aparición de lesiones inflamatorias y comedones debemos tener en cuenta que el cuidado adecuado de la zona ayudará a que se resuelvan rápidamente y sin dejar ningún tipo de señal.

¿Qué no debemos hacer?

acné

- NUNCA ‘estrujarlos’: manipular las lesiones inflamatorias o los comedones darán lugar a una mayor inflamación de las lesiones, que durará más tiempo y por tanto tendrán más facilidad para dejar una cicatriz posterior en la zona.

- Evitar los remedios caseros: el limón, el alcohol, o las mezclas imposibles que prometen resolver el acné no han demostrado ninguna eficacia a nivel científico e incluso pueden llegar a provocar empeoramiento de las lesiones o favorecer la aparición de cicatrices. Si no sabes cómo combatirlos, acude a tu dermatólog@.

- Restringir alimentos: no se ha demostrado ninguna relación entre la alimentación y la aparición de acné. Evidentemente una dieta equilibrada, rica en frutas y verduras ayudará a mantener el cuerpo libre de excesos y, por tanto, nuestra piel lucirá mejor, pero, si se abusa de determinados alimentos y se observa un empeoramiento claro de las lesiones, deberá evitarse ese alimento.

¿Qué se debe hacer?

- Lavado diario: ya usemos maquillaje para cubrir los “granitos” o no, al menos cada noche, debemos retirar toda la suciedad que cubre nuestra piel y que favorece que sigan formándose nuevas lesiones por obstrucción del poro. Un jabón adecuado sería aquel destinado a pieles con tendencia acnéica, pero no muy agresivo, que respete nuestra piel.

- Protegernos del sol: cada mañana debemos aplicar un fotoprotector que evite la exposición de la piel con lesiones inflamatorias al sol, ya que éste puede provocar la aparición de cicatrices más oscuras sobre la piel que está afectada. Siempre debemos elegir un protector solar oil free y que contenga en su envase la frase “no comedogénico” para evitar la producción de nuevas lesiones.

- Aplicar productos hidratantes libre de grasas: de nada servirá realizar el tratamiento más adecuado si luego se aplica sobre la zona productos que contengan lípidos y que por tanto favorezcan la obstrucción del poro y la aparición de comedones y lesiones inflamatorias.

- Acudir al dermatólog@: si no sabemos qué productos son los más adecuados y queremos que nos aconsejen sobre qué, cuándo y cómo usarlos, acude al dematólog@ quien te aconsejará y buscará la solución más adecuada para tu caso.

Conoce a nuestra dermatóloga

cristina de hoyos

La doctora Cristina de Hoyos es dermatóloga y Directora Técnica en Clínicas Ceta. Experta en dermatología estética y terapeútica y en tratamientos capilares (tricología) e injerto de pelo por técnica FUE.

@DraDeHoyos
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