Arrugas estáticas o dinámicas, ¿qué son? Así debes tratar cada una de ellas

Todos tenemos arrugas, pero no todas ellas se quedan marcadas de manera permanente. ¿Cómo funciona cada una?

Todos tenemos arrugas y el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Ahora bien, ¿son todas ellas arrugas de esas que nos preocupan de verdad? Lo cierto es que no. “Desde que somos jóvenes, todos mostramos arrugas de expresión, sobre todo en determinadas zonas como las patas de gallo, la frente y el ceño. Sin embargo, estas arrugas no tienen por qué ir asociadas a la edad ya que, en la mayoría de las ocasiones, desaparecen cuando dejamos de hacer la expresión que la ocasiona por lo que, a priori, no nos tienen por qué preocupar y es lo que conocemos como arrugas dinámicas”, explica Bella Hurtado, directora técnica de Boutijour.

Durante la juventud, como vemos, no hay problema, porque la piel es elástica y está con aspecto jugoso. Sin embargo, cuando vamos avanzando en edad, todos sabemos que vamos reduciendo la síntesis natural de colágeno y elastina por parte del organismo, así como la producción de ácido hialurónico, lo que acentúa que aparezcan las diferentes arruguitas o líneas de expresión que sí se quedan fijas en el rostro, también llamadas arrugas estáticas, “y suelen aparecer allá donde, de jóvenes, solíamos mostrar las líneas de expresión, desarrollando ceños más marcados, miradas más envejecidas y un rictus propio de mayor edad”, explica Raquel González, directora de educación de Perricone MD.

Claves para combatirlas

Para que no se formen, lo mejor es prevenir, aportándole a la piel principios activos que fomenten la hidratación y la síntesis de colágeno y elastina desde la previa a la aparición de las arrugas estáticas: “para ello, son positivos diferentes principios activos como la vitamina C y otros antioxidantes como el cobre PCA, así como el archiconocido ácido hialurónico que, al retener y aportar hidratación, favorece el equilibrio de la piel y hace que se vea repulpada”, comenta Elisabeth San Gregorio, directora técnica de Medik8, quien añade que: “también interesan los productos ricos en péptidos, cadenas de aminoácidos que sirven también de estímulo para una piel más rica en colágeno”.

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La experta también recomienda hacer peelings periódicos, ya sea en casa con productos específicos o, por ejemplo, con tratamientos renovadores en cabina con exfoliación química, como los que se pueden encontrar en Beldon Beauty, en Madrid, o en Esther Moreno Studio en Barcelona. “Al exfoliar, eliminaremos las células muertas, ayudando a la renovación de las capas más superficiales de la piel, algo que favorecerá la regeneración con vistas a una piel libre de arrugas”, comenta la facialista Esther Moreno. 

Los peelings son más necesarios según avanzamos en edad, ya que vamos perdiendo la capacidad de regeneración y, siguiendo esta tendencia de ofrecer renovación a la piel, Estefanía Nieto, directora técnica de la marca Omorovicza en España, cuenta que: “no debemos olvidarnos de grandes aliados como los retinoides, capaces de trabajar la juventud de la piel restableciendo a nivel celular. Renuevan las capas más profundas del tejido para que pasen a la superficie, revelando un rostro más terso y uniforme”.

Si las arrugas estáticas ya han aparecido y se han quedado fijas en la piel de manera muy marcada, podemos acudir a principios más potentes y capaces de revertir el envejecimiento, entre los que se encuentran los anteriores, pero también otros como “el glutatión, el antioxidante principal del cuerpo que reduce visiblemente el aspecto de los pliegues profundos y refuerza la piel de aspecto frágil mediante la protección, reparación y desintoxicación. También los neuropéptidos serán ideales para revertir cualquier arruga marcada”, añade la experta de Perricone MD, Raquel González.

Cristina Cañedo

Cristina Cañedo

Me gusta contar historias, ya sea en papel, en vídeo, de forma online o a través de imágenes. Apasionada de la música, la fotografía y los viajes, puedes encontrarme en primera fila de un concierto cualquiera, dando un paseo con la cámara por el Retiro o probablemente en alguna cafetería de Madrid, escribiendo mientras planeo mi próxima escapada.

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