Así es como se consiguen reducir los poros de la piel

Tratamientos para minimizarlos que puedes hacer en casa y conseguir una piel más lisa y aterciopelada.

reducir poros rostro
Imaxtree

Los poros de la piel cumplen una función natural e indispensable para mantenerla hidratada y lubricada. Sin embargo, cuando los poros retienen un alto porcentaje de grasa pueden dilatarse a causa de la acumulación de células muertas e impurezas. Esto da lugar a un incremento del tamaño de las glándulas sebáceas que, como consecuencia, puede provocar el aumento del tamaño natural de los poros. Si tenemos en cuenta que, según vamos cumpliendo años, el inexorable paso del tiempo también afecta al estado de nuestra piel, ¿es posible mantener los poros con una apariencia 'discreta'?

La apariencia de los poros de nuestra piel está determinada genéticamente. Las pieles grasas son las que más sufren los poros dilatados, y el maquillaje, la contaminación ambiental o la exposición al sol - siempre con protección - son factores que no ayudan a mantenerlos a raya porque debilitan la barrera de colágeno que los rodea.

 

Poros dilatados: ¿Qué podemos cambiar de nuestra rutina de belleza para evitarlos?

Como sabemos, la limpieza diaria del rostro es el primer paso fundamental para que los tratamientos que vayamos aplicando después consigan los resultados deseados. Si tienes la piel grasa, es recomendable que, a continuación, apliques una crema específica que absorba el exceso de sebo dos veces al día, sobre todo si después vas a utilizar maquillaje que, en este caso, lo mejor es que su fórmula sea matificante. Por suerte, también tenemos disponibles en el mercado prebases específicas para minimizar el tamaño de los poros. De esta forma, una combinación de ambas sería la estrategia perfecta para conseguir una piel de aspecto liso y aterciopelado.

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La exfoliación también contribuye a eliminar las células muertas que obstruyen los poros y el exceso de grasa de la piel. En este caso es recomendable elegir una fórmula suave - mejor si no contiene partículas granuladas - que permita aplicarlo regularmente para conseguir los mejores resultados, pero sin romper la barrera de hidratación y lubricación natural de la piel. Si tienes la piel sensible, este proceso conviene ponerlo en práctica solo una vez por semana, mientras que las pieles grasas o mixtas normales pueden hacerlo dos o tres.

Las mascarillas faciales también ponen su granito de arena en esta ardua tarea de minimizar los poros. Concretamente, las que están formuladas con arcilla y carbón ayudan a extraer las impurezas y el exceso de aceite que obstruyen los poros. Como en el caso de la exfoliación, su efecto es temporal, por lo que este tratamiento debe repetirse al menos una vez por semana para mantener los resultados.

 

Estimular la aparición de colágeno

Cuando el colágeno de la piel se debilita, también lo hace el revestimiento de los poros y, por esta razón, aumentan de tamaño. Para fortalecer esta barrera y estimular la producción de colágeno, el retinol se va a convertir en nuestro nuevo mejor amigo. Eso sí, consulta con un especialista a la hora de empezar a utilizarlo porque se trata de un activo potente  - derivado de la vitamina A - y debe utilizarse con moderación, sobre todo al principio, para observar cómo lo tolera nuestra piel.

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