Cómo usar un cepillo limpiador facial

Ante el auge de este beauty gadget -que encontramos en diferentes versiones y marcas- te damos una guía general de uso para que consigas una piel resplandeciente gracias a él.

¿Cómo usar un cepillo limpiador facial?

Cada vez más marcas y firmas de belleza se apuntan a lanzar su propio cepillo limpiador facial. Estos aparatos, según nos prometen, hacen que consigamos una piel radiante, libre de imperfecciones y suave de manera fácil y sencilla en nuestro hogar. La dificultad quizá resida en cómo conseguir lo que nos prometen si no somos expertas en el tema.

Los cepillos faciales se pueden utilizar a diario para realizar una correcta limpieza de nuestra piel, ya que la desmaquilla al mismo tiempo que elimina los elementos externos que se posan en ella y que únicamente sirven para taponar los poros e impedir una correcta transpiración del cutis. Con estos aparatos se consigue una limpieza hasta diez veces superior a la que se realiza normalmente de manera manual, lo que potencia que no aparezcan las temidas espinillas, los puntos negros y los poros abiertos.

Su uso realmente es sencillo: sobre la cara húmeda se aplica un poco de gel o espuma limpiadora y se comienza a pasar el cepillo realizando movimientos circulares por el rostro y el cuello, incidiendo en zonas como la nariz, la barbilla o la parte superior del labio, que son las más delicadas. Además, estos modelos (generalmente) poseen un diseño ergonómico, por lo que resulta mucho más sencillo realizar la tarea de limpieza diaria de la piel en poco tiempo. ¡Ya no hay excusas para irse a dormir con el maquillaje puesto!

Algunos modelos poseen cabezales intercambiables que se adaptan a las necesidades específicas de cada piel -por lo que encontramos algunos especiales para pieles sensibles, otros para grasas y los de piel normal-, aunque también según el tipo de limpieza buscado: sencilla, para realizar a diario, o profunda, para usarlo una vez por semana. Se debe cambiar el cabezal cada cinco o seis meses, y limpiarlo con agua tibia y jabón neutro después de cada uno.

Pero, ¿son los resultados iguales a los conseguidos en un centro de belleza profesional? Aquí debemos decir no, ya que no es un tratamiento de limpieza en profundidad como los que se realizan en estos lugares. Lo que sí se puede conseguir es, dependiendo del modelo, una reducción de entre el 25 y el 85 por ciento de los puntos negros y los poros abiertos, por lo que con un uso continuo tras un tratamiento profesional se llegar a mantener el nivel de limpieza obtenido en él.

Ahora solo queda que elijas el que mejor se adapte a tus características y lo incorpores a tu rutina diaria de belleza. ¿Preparada para lucir una piel sin imperfecciones?

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