¡Sal de dudas! Descubre cuál es tu tipo de piel y cuídala cómo se merece

Si no consigues tener una piel luminosa e impecable, puede que sea porque aún no hayas descubierto cuál es tu tipo de piel. Te ayudamos a averiguarlo.

Tipo pieles

No hay una receta mejor para que funcione un tratamiento facial que la más sencilla: conocer perfectamente nuestra piel. De esta manera, podremos elegir el producto (o productos) que más se adaptan a los problemas que podamos tener dado que podremos emitir un diagnóstico más acertado.

Existen cinco tipos principales de piel:

  • la piel seca es la más fina y la más propensa a las arrugas y las manchas. Su gran ventaja es que sus poros son muy cerrados, pero requiere una hidratación constante e intensa en cada temporada. Se agrieta más que las demás y puede llegar a ser tirante si no se cuida lo suficiente. Su receta milagro es sin duda alguna la crema hidratante ultra nutritiva. Procura evitar la exfoliación demasiado a menudo, podría resecarla más.
  • la piel grasa es por el contrario una piel con poros abiertos e imperfecciones. Se debe a la producción excesiva de sebo que propia este desagradable aspecto brillante en la zona T (frente, mentón y nariz). Si tienes granitos o puntos negros, tenlo claro, es la tuya. Contrariamente a la piel seca, es necesario exfoliarla a menudo.
  • La piel mixta es una de las más problemáticas ya que suma los problemas de los dos tipos anteriores: la zona T tienden a ser más grasa mientras que la zona de las mejillas suele estar seca. Existen felizmente productos específicos para corregir y cuidar cada problema de este tipo de piel, especialmente delicado.
  • la piel sensible reacciona de forma muy extrema a algunos cambios climáticos y productos. Es hiperreactiva y se irrita muy fácilmente provocando hasta picores y alergias. Cuidar este tupo de piel supone renunciar a todos los productos potencialmente peligrosos o con componente químicos, y optar más bien por soluciones naturales.
  • la piel normal es la más fácil de tratar, no requiere corregir ninguna imperfección y su cuidado es sencillo.
Tipo piel

El tipo de piel es invariable durante toda nuestra vida mientras lo que se altera periódicamente es el estado. Es decir, que una piel grasa puede estar deshidratada, o una piel seca puede dar muestras de sensibilidad. En el estado influyen factores hormonales, medioambientales, alimenticios, psicológicos... Entre los más comunes destacan: la deshidratación, la desnutrición, el envejecimiento, la falta de tono y las manchas.

De ahí la importancia de estudiar bien nuestro rostro para determinar exactamente nuestro tipo y el estado que tengamos en cada momento. Así, podremos elegir un tratamiento adaptado a la perfección, preferiblemente siguiendo un protocolo de belleza como los que ya hemos descrito anteriormente. Dichos sistemas de belleza en varios pasos permiten tratar el tipo y el estado por separado, por ejemplo, aplicando un sérum y una crema hidratante dado que las combinaciones entre ambos son tan variadas que sería imposible crear un solo producto para cada una. Hasta hace unos años no se solían proponer diferentes tratamientos para una sola piel, sin embargo, a día de hoy todo el mundo sabe que es necesario combinar distintos cuidados. Sérum, contorno de ojos, crema, protectores solares, cremas de noche, mascarillas o acudir a dentros estéticos para tratamientos más precisos son conceptos conocidos por cualquiera que se preocupe minimamente en la salud de su peil. 

Ahora que ya sabes delimitar cuál es tu tipo de piel, ¿sabes cómo cuidarla según sus necesidades?

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