El ADN de una crema

Conoce el paso a paso y quién hace posible que nuevos cosméticos lleguen a tus manos.

Proceso de una crema

US Patent Nº. 8,597,628 B2, US Patent Nº. 8,597, 621 B2. Estos son los números de patente de alguno de los must de belleza que casi con toda seguridad ocupan ahora tu cuarto de baño. Un título con el que las grandes casas de cosmética protegen sus investigaciones y descubrimientos en torno a la acción de una nueva molécula o tecnología, o incluso el proceso de fabricación de un producto, y hasta su aplicador. Pero, ¿cuál es el inicio en la creación de una nueva crema? ¿Quién decide qué, cómo y para qué? Desde Estée Lauder nos explican que son dos las vías de desarrollo de un nuevo producto. 

 

 Ciencia y tendencia 

En un poblado de Kitayama, Japón, hábitat de un fruto cítrico llamado jabara, se jactaron de una ausencia casi total de reacciones alérgicas, un privilegio siempre atribuido a las virtudes de dicho cítrico. Tras investigarla, los científicos de Clinique descubrieron sus potentes propiedades antihistamínicas, de efectos antiinflamatorios y antialérgicos, por sus altos niveles en isoflavonas, de modo que fue incorporada a una crema. 

 Visionarios 

Una segunda vía para desarrollar un producto es la que parte del departamento de marketing. "Sus expertos deben conocer cuáles serán las necesidades de las mujeres antes de que ellas mismas lo sepan", nos confirman desde las oficinas de Clinique. Por eso una parte muy importante de su trabajo es la de observar las costumbres, las necesidades, realizar estudios y analizar las evoluciones del mercado. Tras identificar una nueva necesidad, bien porque la consumidora la demanda o porque existe una tendencia emergente, comienza el desarrollo por parte del laboratorio. 

 

Entre pipetas

"El proceso científico es muy largo, pero también muy apasionante. Cuando la ciencia comienza a transformarse en tecnología y se pone al servicio de la cosmética, eso es lo más enriquecedor de mi profesión", asegura Tom Mammone, director ejecutivo de Fisiología y Farmacología de la Piel en Clinique. Las pruebas son in vitro y comienzan demostrando el efecto real del ingrediente sobre células vivas. Luego, se comprueba que este ingrediente funciona al incorporarlo a una fórmula (suero, loción, crema…). Este trabajo dio como resultado el Smart Serum de Clinique. "Es una fórmula superinnovadora que emplea el poder de 37 patentes para proporcionar una reparación a medida", explican. 

 Seguridad ante todo 

Una cantidad similar a la que puede suponer una demanda de una consumidora si demuestra que un producto le ha causado perjuicio a su salud. De ahí la importancia de las pruebas dermatológicas. "Si un solo ingrediente produce una reacción alérgica a una sola persona, por mínima que esta sea, se desestima y el proceso comienza de nuevo". También hay que evaluar su eficacia, para lo que se mide el antes y el después de la profundidad de las arrugas de la piel, o su nivel de hidratación. Por fin, ya solo queda encontrar el nombre perfecto para el producto, decidir cuál será su aspecto y crear un mensaje universal. Y de ahí, a tu cuarto de baño.

 

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