Estos son los hábitos y posturas que favorecen la aparición de arrugas en el rostro

Por rutina tenemos interiorizadas algunas expresiones que le hacen un flaco favor a nuestro rostro. Identifícalas y huye de ellas.

Decía la reina Isabel II de Inglaterra, hace unos días que es imposible detener el paso del tiempo. Efectivamente no se equivocaba, nadie tiene el poder de sujetar las agujas del reloj, sin embargo si podemos intentar que los efectos de este sobre nuestro cuerpo afecten en menor medida. Para ello existen innumerables armas a nuestro servicio, desde las gamas cosméticas antienvejecimiento, enriquecidas con variados ingredientes que potencian su efecto 'antiaging', hasta soluciones más efectivas que su ponen pasar por quirófano. Sin embargo, hay otros muchos aspectos que pueden contribuir a acusar en mayor o menor medida el paso del tiempo. La doctora Gema Pérez Sevilla nos ayuda a identificarlos y ponerles solución.

Cuando nos ponemos a darle vueltas a todo aquello que podemos hacer para combatir los signos de la edad, se nos pasan por la cabeza todas, las anteriores, pero rara vez reparamos en que hay otros cambios mucho más sencillos que podemos poner en práctica para evitar que aparezcan las detestadas arrugas. Y es que sin darnos cuenta repetimos continuamente gestos y hacemos nuestros algunos hábitos que están contribuyendo a fijar esas líneas de expresión sin darnos cuenta. Dormir de lado, fruncir los ojos cuando estamos en el exterior o apretar la mandíbula en momentos de tensión pueden ser los mayores enemigos de un rostro joven y sin atisbo de arrugas.

Causas que provocan estos hábitos

chica gesto
SM Content

Molestias en los ojos

Si tienes los ojos claros habrás experimentado en propia carne este supuesto. Y es que la llamada fotosensibilidad afecta de mayor manera a esta parte de la población, así como a los pacientes operados de miopía u otras patologías relacionadas con la visión. Estas circunstancias provocan que cuando incide demasiado la luz del sol en los ojos de estas personas, estos tiendan a fruncir el ceño, reforzando la arruga natural que se crea en esta zona con el paso de los años. Para frenar este hábito es importante llevar gafas de sol siempre que estemos en el exterior y asegurarnos de que no tenemos un problema de visión mayor acudiendo a las revisiones periódicas con el especialista. Si buscamos una solución permanente, la infiltración de toxina botulínica puede relajar este músculo.

 

Cara de concentración

¿A que te la puedes imaginar? Se trata de un gesto constreñido que está forzando muchos de los músculos que conforman la cara. Esta expresión es habitual cuando estamos realizando alguna actividad que requiere toda nuestra atención (estudiar, trabajar, desentrañar un problema...). Los más comunes son, por un lado, el fruncido de la boca, que deriva en la aparición del código de barras, y por otro, los músculos cigomáticos y laterales del rostro  que favorece la formación temprana de las arrugas del surco nasogeniano. En ambos casos, podemos recurrir a un truco sencillo que consiste en poner un pequeño trozo de algodón húmedo o un chicle entre el labio superior y la encía, de esta manera notaremos que realizamos el gesto y podremos evitarlo, aunque es algo que requiere constancia.

El estrés

Hay algunos comportamientos que están asociados a los periodos de estrés y estos, en consecuencia transforman la apariencia de nuestro rostro sin que seamos conciencies de ello. Por ejemplo es común en estas situaciones de tensión apretar la mandíbula, lo que si se convierte en un hábito puede derivar en que esta zona adquiera una forma más cuadrada, además, también se contraen los músculos del mentón otra posible causa de arrugas.

María Villar

María Villar

Me gusta la pizza con piña y soy un ave nocturna. Vivo entre lunares, lazos, labiales rojos y maxipendientes. Pero también tengo un objetivo: defender la moda y la belleza como formas de expresión.Todavía me corren cosquillas por el cuerpo cuando se refieren a mí como periodista. El café siempre sin azúcar.

Continúa leyendo