La fábrica de meteoritos

Acompáñanos en nuestra visita al lugar donde se produce uno de los productos de belleza más deseado del mundo.

La fábrica de meteoritos

Nada más traspasar sus puertas, un gigantesco tablón, sobre el que están grabados algunos de los números que han convertido en histórica a una de las mayores casas de cosmética del mundo, da la bienvenida al visitante. Por ejemplo: un Terracotta es vendido cada 20 segundos en el mundo; se han creado 800 fragancias desde 1828; se han estudiado 30.000 orquídeas para formular Orchidée Impériale, su icónica línea de tratamiento del rostro; cuentan con 35 institutos y spas alrededor del mundo y dos fábricas de producción. Hemos venido a conocer la fábrica donde la casa de belleza francesa Guerlain produce sus meteoritos. Se encuentra en Chartres, a una hora escasa de París; en el corazón del 'valle de la cosmética', en La Ruche. En este mastodóntico espacio, de más de 20.000 m2, se manipulan las colecciones de tratamiento y maquillaje de Guerlain. Una planta de producción de líneas sobrias y depuradas donde se dan a luz algunos iconos del mundo de la cosmética.
Antes de pasar al corazón de esta gran fábrica, debemos ponernos el uniforme de trabajo: gorro, mono y zapatos de papel para no comprometer ninguno de los ingredientes ni fórmulas que vamos a conocer. Primero, el almacén de ingredientes; a continuación, la sala de gramaje, en la que se pesan al milímetro cada uno de los componentes de los productos y que consta de un sistema de ventilación propio para evitar que los ingredientes se mezclen en el aire.

La fábrica de meteoritos

Perlas mágicas

Tras conocer las máquinas de mezcla de activos para hacer las cremas, emulsiones o máscaras de pestañas, un inolvidable aroma a violetas nos anuncia que estamos cerca del lugar donde se producen las perlas más famosas de la maison: los Météorites. Creados en 1987, estos polvos tan característicos combinan seis tonos que, mezclados entre sí (con la ayuda de una brocha), dan un color natural e iluminan cualquier tono de piel. Para obtener su característica forma, se mezcla a mano el pigmento con agua en unas enormes cubas que giran a una velocidad estudiada y en un ángulo concreto, y cuyos datos se guardan bajo absoluto secreto. Se necesitan seis horas hasta conseguir el tamaño adecuado.
En La Ruche todo está pensado al milímetro para seguir el lema de su fundador, Pierre-François Pascal Guerlain, una regla de oro y clave de su éxito: "Fabrica buenos productos, nunca comprometas la calidad. Por lo demás, ten ideas sencillas y aplícalas rigurosamente". Dicho y hecho.  

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