Mi facial es mejor que el tuyo

Probamos 3 mascarillas caseras

Mascarilla casera Los remedios caseros son un ritual que nos lleva hasta los tiempos de Cleopatra. Los egipcios usaban la malaquita aplastada para sombrear sus ojos y creaban su perfilador de ojos con khol mezclado con hollín, grasa animal y plomo. ¿Te imaginas? Daría cualquier cosa por ver a los egipcios de entonces paseando por los pasillos de Sephora.
Es curioso, en estos tiempos, en los que es infinitamente más rápido, menos aparatoso, lioso y más barato comprar productos ya hechos, se ponen de moda los cosméticos caseros. ¿Se tratarán de una nueva forma de entretener a la familia y a las amigas? Si antes se reunían para hacer galletitas, ahora la última moda son las mascarillas.
La semana pasada reuní a un pequeño grupo de amigas para participar en un experimento casero, mi spa particular.
Invité a seis amigas con la excusa de experimentar los efectos de tres recetas de mascarillas hechas en casa. Entre mis recetas, una de aguacate diseñada para hidratar la piel, otra de papaya para exfoliarla y otra de aspirina para relajar y aliviar las inflamaciones de la piel.
He de reconocer que la última vez que probé un remedio casero fue una mascarilla capilar hecha de aceite de oliva para alimentar y darle brillo a mi cabello- según las indicaciones de la que me lava el pelo en la peluquería- y después de manchar toallas, almohadas y tirar un gorro de baño, al día siguiente, ni con detergente pude quitarme la grasa del pelo, ¡anda que no brillaba!

Así que me asegure de organizar el evento en una habitación donde sólo había toallas viejas en el suelo y muchas toallitas desechables. Avisé a las que podrían tener alergias y sólo aplicamos las mascarillas caseras en el rostro y el escote, siempre lejos de los ojos.
Macarena optó por la mascarilla de papaya, Sandra y Lilo por la de aguacate, Margot y yo apostamos por la de aspirina y Patty, después de ver las caras que poníamos todas, decidió no hacer el ridículo y se ofreció para ayudarnos. Cortó unas rodajitas de pepinillo que nos colocó en los ojos y controló el tiempo.
Durante casi 15 minutos, las 5 conejillas de india, tumbadas, esperamos a que las mascarillas marinaran nuestra piel. Las que resistimos la sensación de picor que impregnaba nuestros rostros de aspirina fuimos la envidia del resto del grupo, aquello parecía hacer efecto, mientras que la papaya y el aguacate no crearon ninguna sensación.
Recuerdo que una nos contó que el mejor antídoto para quitarse la resaca era tirar un tubo de alka seltezers en el baño caliente. Tomo nota para la próxima reunión.
Cuando Patty dio el visto bueno, nos lavamos la cara y observamos muy de cerca los resultados. Indiscutiblemente cada mascarilla hizo su labor. La piel de Macarena se veía limpia y exfoliada, la de Sandra y Lilo hidratada y la nuestra se veía desestresada y con muy buen color. Indudablemente nos ahorramos cada una 100 euros en el spa...y creamos una nueva tendencia, pues ahora todas quieren repetirlo en sus casas.

Si queréis probarlo en casa es muy sencillo:

Mascarilla de aguacate

Un aguacate maduro. Una cucharada de miel. Mezclar y aplastar hasta convertir en una pasta suave y uniforme. Repartir por la cara. Esperar 15 minutos y lavar.

Mascarilla de Papaya

Cortar la papaya por la mitad. Deshacerse de las semillas. Cortarla en pedacitos pequeños, aplastarla hasta conseguir hacer de ella una pasta. Utilizar un colador para eliminar el líquido sobrante. Añadir una cucharada de miel. Aplicar en la cara. Esperar de 10 a 15 minutos. Lavar la cara.

Mascarilla de aspirina

Utilizar 5 aspirinas normales o genéricas (no vale paracetamol) y, sobre todo, que no estén recubiertas (esto es importante para que se disuelvan bien). Aplastar y mezclar con dos cucharadas de agua templada. Se le puede añadir una cucharadita de miel o de yogur para que la mascarilla quede más densa. Aplicar sobre la cara. Dejar que se seque y quitar haciendo un masaje circular.

Etiquetas: cutis

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