Reciclar tus cosméticos es el paso necesario para salvar el planeta

¿Sabes qué hacer con esos botes de plástico, tarros de vidrio o aerosoles, una vez has acabado con lo que había en su interior? Si quieres reducir su impacto en el planeta, aquí tienes una eco-guía que mantendrá tu conciencia tranquila.

En el año 2050 habrá más plástico que peces en el océano. Esta alarmante declaración del World Economic Forum, junto al terrible pero real mensaje que lanzan las asociaciones ecologistas de que no existe un plan B (ni un planeta B) para recuperar los ecosistemas devastados, parece haber despertado las conciencias de los fabricantes de bienes de consumo, que se han puesto manos a la obra para romper con el círculo vicioso en la generación de residuos.

A conciencia

Respetar el medio ambiente, reducir la cantidad de recursos necesarios y reemplazar los materiales tradicionales por alternativas que sean reciclables y biodegradables son ahora el ABC de la gran mayoría de casas cosméticas en esta nueva toma de concienciación para alcanzar una economía circular sostenible. Como nos explica el departamento de comunicación de L’Occitane: “Llevamos muchos años trabajando para aumentar el porcentaje de plástico reciclado en nuestras botellas y actualmente estamos al 30 por ciento con el objetivo de alcanzar el 100% en 2025”.

El papel del consumidor

Los frascos de vidrio no conllevan mayor problema, dado que una vez terminados y limpios de producto (y ese punto es importante, dado que si se mezclan líquidos, la contaminación cruzada puede impedir el proceso de reciclaje), se pueden reciclar sin problema depositándolos en su punto de recogida. Mucho ojo, porque a pesar de estar hechos de vidrio, los esmaltes de uñas aún no están diseñados para ser reciclados.

Los envases de plástico representan una gran mayoría de la industria cosmética y no todos pueden ser reutilizados. Para minimizar la afluencia de materiales no reciclables, y especialmente de envases de un solo uso, están surgiendo innovaciones como el plástico vegetal. Esta alternativa al aceite y al plástico convencional se hace a partir de los residuos de la caña de azúcar. En el caso de los aerosoles, se pueden tirar al contenedor de los envases o bien depositarlos en un punto limpio.

Existe una alternativa a la de desechar, de una forma limpia, los productos de belleza que ya no vamos a utilizar. Y es la de darles una nueva función, por ejemplo: una máscara de pestañas ya seca se puede convertir en un perfecto cepillo para las cejas. Lo mismo ocurre con una base de maquillaje que ya no es apta para el cutis: unas gotas en tu crema de día y se convierte en una hidratante con color. Échale imaginación.

THE BODY SHOP RECICLAR
D. R.
¿Vender maquillaje usado?

Sí, hemos llegado a ese punto en el que el maquillaje de segunda mano se ha convertido en un negocio. La web Glambot, el referente mundial con ventas que superan el millón de euros, o Beautiers, el portal más conocido en nuestro país, actúan como intermediarios en la compra-venta de maquillaje usado. ¿Las normas? Entre otras, el envase debe estar en perfecto estado; ellos se encargan de desinfectarlo a fondo, aunque los profesionales del sector advierten de su peligro de salubridad.

Taller activista

Así denominan en The Body Shop a su recién transformada tienda de Oxford Street (Londres). Con un proyecto pionero que consiste en la compra de una botella de 250 ml de aluminio, para rellenar con cualquiera de sus geles o cremas de ducha. Una vez acabada y limpia, se rellena de nuevo en su máquina expendedora.

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