Toxina botulínica para reducir las arrugas (los tratamientos más naturales y que nadie notará que te has pinchado)

Pierde el miedo a este gigante de la belleza, si lo aplicas en su justa medida conseguirás rejuvenecer el rostro sin renunciar a tu rostro ni a la expresividad característica del mismo.

Botox: sus usos más comunes y tratamientos rejuvenecedores
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Juventud, divino tesoro y si no que se lo pregunten a Dorian Gray, en el maravilloso y descriptivo personaje de Oscar Wilde que la perseguía sin aliento. Borrar del rostro el paso del tiempo y hacer desaparecer las arrugas a base de infiltramientos y tratamientos invasivos cada vez es más habitual. La evolución de los tratamientos es notoria y la preservación de la gesticulación y la identidad de cada rostro es una máxima, esta evolución ha hecho que se normalice cada vez más pasar por una consulta para reducir el rostro surcado. El mal llamado bótox (este es el nombre que recibe una marca en concreto, pero, en realidad, hay varias firmas comerciales y todas responden al paraguas de toxina botulínica que es como debemos referirnos a este tipo de infiltración), ese conocido por todos, pero a la vez, gran desconocido. Hablamos de sus distintas aplicaciones y así entender mejor cómo funciona este gigante de la estética. 

La toxina botulínica, más conocida por Botox (marca comercial por excelencia de esta sustancia), se ha convertido en la gran protagonista de los pequeños retoques estéticos. En el ámbito de la belleza, se utilizan pequeñas cantidades para bloquear las transmisiones nerviosas y reducir temporalmente las contracciones de los músculos faciales que ocasionan las arrugas.

La toxina botulínica, utilizada como tratamiento estético puede ser muy efectiva para acabar con las arrugas, las patas de gallo y dar a la piel, en definitiva, un aspecto más juvenil, pero debe ser tratada con rigurosidad, administrada por profesionales y controlada médicamente. La Dra. Mónica Ulecia Metz, Médico Estético y Directora de la Clínica Vitaluz (Sevilla) nos explica por qué el verano es una época idónea para infiltrarnos: "El verano es una de las épocas del año en la que queremos mostrar nuestra mejor cara: socializamos mucho, estamos de vacaciones… Y, por suerte, la infiltración de Azzalure es un tratamiento que nos ayuda a mostrar nuestro mejor aspecto, sin meses de preparación ni ningún tiempo de baja", señala la experta.

¿Por qué nos recomienda recurrir a la toxina en verano?

“La combinación de agua y de la luz del sol dan como resultado que realicemos muchas gesticulaciones, sin darnos cuenta, ya que cuando nos molesta la luz del sol tendemos a entrecerrar los ojos y fruncir el ceño, dando como resultado la aparición de patas de gallo y arruguitas en la frente. El tratamiento con toxina botulínica tipo A es, sin duda, el más idóneo para prevenir estas arrugas”, comenta la Dra. Mónica Ulecia Metz.

 

Después de la infiltración puedes ir a la playa o a la piscina sin miedo

“A diferencia de lo que ocurre con otros tratamientos, como un peeling químico o una sesión de luz pulsada, que requieren unos días o semanas sin que nos dé el sol, la infiltración con toxina botulínica tipo A es un tratamiento en el que no está contraindicado broncearse. La exposición al sol envejece la piel, pero no interfiere con los resultados del tratamiento. Por ello, siempre recomiendo evitar en lo posible el exceso de sol, usar siempre una protección solar alta y no olvidar las gafas de sol y una buena visera. Con ello gesticularemos menos y alargaremos los resultados de nuestro tratamiento”, afirma la médico-estético.

El tratamiento dura entre 4 y 5 meses. (Precio: a partir de 180€ según zona a tratar).

Tres apliaciones de la toxina para rejuvener el rostro sin miedo a perder expresividad

Uno de los efectos más temidos de la aplicación de la toxina es que nos lo noten, perdamos la posibilidad de gesticular o acabemos con rostros artificiales. Te descubrimos tres tratamientos con toxina botulínica que armonizan y rejuvencen tu cara y que, sin embargo, mejoraran tu rostro de una manera muy natural.

1. Rejuvenecer la mirada

La Clínica Dray (Calle de José Ortega y Gasset, 17, Esc. B, 5.º Dcha, Madrid) hayan creado un procedimiento de medicina estética Eye Refresh que propone rellenar para compensar la pérdida de volumen, pero sin renunciar la frescura de la mirada. Y lo hacen de la siguiente manera: La reabsorción ósea de la cuenca del ojo se trata con ácido hialurónico de bajo peso molecular altamente reticulado que no capta agua, para no generar bolsas. “Lo aplicamos en el reborde ocular, ojera y párpado superior para conseguir recuperar la proyección de la juventud”, revela el Dr. Lima. Además, se consigue una estimulación de colágeno y elastina en la zona.
Micro botox para las arrugas de los ojos. Bajo la premisa de la naturalidad se aplica la toxina en las arrugas perioculares.  Polipéptidos en el párpado inferior+HIFU para tonificar el músculo y estimular el colágeno en la piel. Un estudiado y exclusivo cóctel de polipéptidos redensifica e inhibe el tono violáceo de la piel, las pequeñas venitas y la sombra que en ocasiones se produce en la ojera cuando está hundida. Por su parte, los HIFU o ultrasonidos focalizados de alta intensidad aplicados en el contorno estimulan la creación de colágeno y tensan el tejido, abriendo la mirada y con un resultado muy natural.

Los resultados de una sesión se prolongan entre 8 y 12 meses. (Precio: Varía según la técnica, pues el tratamiento se realiza a la carta y es posible elegir únicamente tratar las ojeras, las patas de gallo o la caída de los párpados, o bien el tratamiento completo. Desde 290€).

 

2. Rostro descolgado

Las cirujanas y médicos estéticos Virtudes Ruíz y María Vicente (Avda. Marqués de los Vélez, 24, 2ºD. 30008 Murcia.) recomiendan lo que han bautizado como el tratamiento Restructure Active, nacido para mejorar de forma completa el rostro, ya que trata la falta de grasa profunda, las arruguitas finas y de expresión, la flacidez y la pérdida del óvalo facial. Es un cocktail a medida de toxina y rellenos. Te lo explicamos: "Combina la aplicación de hidroxiapatita cálcica a través de inyección en los vectores junto con pequeños bolos de ácido hialurónico de alta densidad en zonas específicas como borde mandibular, comisuras o mentón para definir el contorno. Cuando la flacidez es acusada también es necesario aplicar una sutura tensora con conos: “lo que nos va a dar tensión y firmeza en la zona produciendo una recolocación de los tejidos”, asegura la Dra. Vicente. Y si es necesario, también indicamos la infiltración con Toxina Botulínica para relajar la inserción del músculo platisma (uno de los músculos principales que tira de la cara hacia abajo produciendo descolgamiento y pérdida de definición en el óvalo facial). Una vez al año es suficiente. (Precio: desde 600 €). 

 

3. Stop a la cara de enfado y preocupación

"La toxina es capaz de eliminar la cara de preocupación, estrés y tristeza en el rostro, de abrir la mirada. “Después de estas semanas con los rasgos caídos, tristones y expresión de fatiga, sin duda será el tratamiento post confinamiento que le devuelva la frescura”, explican las dras. Mar Lázaro y Conchita Pinilla, (Joaquín Costa nº6, planta 1º, Zaragoza).
(Desde 350€ área superior completa).

La importancia de un buen experto

No debemos olvidar que la toxina del botulismo es un veneno natural y que, por tanto, no se puede recurrir a ella sin una serie de precauciones, ya que puede ser peligrosa. Ahí, precisamente, está el problema: si nos pasamos de cantidad, nos ponemos en manos de alguien sin mucha experiencia o, que también puede ocurrir, sucede algún error, corremos el riesgo de que nuestra expresión resulte totalmente artificial. La dosis inyectada puede afectar a los músculos equivocados y provocar parálisis faciales o, como a todas nos sonará haber visto, rostros ridículos con una ceja más alta que otra, ojos inexpresivos más propios de un muñeco que de una persona…¿te suena, no?

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Gloria Vázquez Sacristán

Gloria Vázquez Sacristán

Vivía dividida entre ser escritora, panadera o guionista de cine. No concibo la vida sin música, un verano sin libros, ni una buena conversación que no sea en torno a un plato de comida. Apasionada de la moda y la belleza desde pequeña, amante empedernida de los deportes de montaña y acuáticos, coleccionista de perfumes y tacones que no aguanto más de dos canciones. No recibí la llamada de la medicina, como le hubiera gustado a mis padres, pero sí sentí la necesidad de buscar el bienestar de los demás y a eso me dedico, humildemente, con mi pluma o mi teclado, desde aquí, todos los días.

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