¿Usas perfumes buenos? Claves para sacarles el máximo partido

¿Cómo aprovechar un buen perfume al máximo? Sigue estas recomendaciones de expertos a la hora de aplicártelo y de conservarlo en casa.

Usar una fragancia es fácil: rocías un poco sobre la piel y listo. Sin embargo, llevar bien la fragancia requiere un poco más de habilidad y delicadeza. Por ejemplo, ¿sabías que la zona del cuerpo correcta en la cuál rociar el perfume depende tanto del entorno en el que se usa, como del atuendo con el que se complementa? En Tus Mejores Fragancias nos dan los mejores consejos para una correcta conservación de las fragancias. ¡Toma nota para sacarles el máximo partido!

No frotar, rociar sobre la piel: Es un hábito casi automático, rociar un poco de aroma en las muñecas, luego juntarlas y acariciar la zona del cuello. Este hábito es en realidad negativo para la adhesión del olor ya que la fricción creada al frotar calienta la piel, lo que produce enzimas naturales que cambian el curso del olor. Los más afectados son los perfumes con notas altas y medias. Con una fragancia floral, por ejemplo, el calor de la fricción hace que pierda su frescura. Para preservar la integridad de los aromas (y también asegurarse de que dure más tiempo en la piel), los expertos de Tus Mejores Fragancias recomiendan rociar en ambas muñecas ligeramente, dejar que el líquido penetre y a continuación permitir que éste se asiente sin frotar.

El entorno en el que se aplica es clave: Cuando se trata de permanencia o duración del aroma, el perfume es casi como un organismo vivo: es extremadamente sensible a los cambios ambientales. Pasar de un ambiente frío a otro cálido puede afectar, de hecho, los cambios de temperatura desencadenan reacciones químicas inesperadas dentro de los ingredientes naturales y, por lo tanto, envejecen el perfume más rápido. Dejar un aroma cítrico en el baño lleno de vapor, por ejemplo, perjudica su frescura y puede hacer que sus notas se perciban muy diferentes. Los rayos ultravioletas también pueden alterar el color de un perfume, convirtiendo los tonos ámbar en verdes, advierte.

Uso diario de la fragancia: Por muy valioso que sea, se recomienda consumir el perfume a un ritmo rápido. Mantener una botella a medio usar en un estante hace que el oxígeno descomponga lentamente las moléculas de la fragancia, alterando su composición. Por este motivo si te gusta una fragancia es mejor utilizar de forma diaria y probar nuevas opciones cuando se haya agotado. Las fragancias abiertas suelen permanecer frescas hasta tres meses, un tiempo en el que se recomienda consumir el frasco.

Los perfumes sintéticos son igualmente fragancias de calidad: Muchas personas van en busca de la idea de los perfumes totalmente naturales, pero no siempre existe esta opción. Hay olores como la peonía o la Fresia que no se pueden obtener mediante extracción natural simplemente porque no liberan ningún aroma lo que los obliga a recrearlos con una mezcla de moléculas sintéticas. Hoy en día, las creaciones químicas están estrictamente controladas y probadas para su seguridad por organizaciones de salud, incluido el Instituto de Investigación de Materiales de Fragancia (RIFM). Por esta razón, una mezcla de aceites esenciales, absolutos e ingredientes artificiales aseguran el aroma de la más alta calidad.

Perfumar el cabello: El perfume no dura demasiado en la piel seca por lo que siempre se recomienda usar un gel de ducha y una loción corporal complementaria a la fragancia o una crema hidratante para combinar con la fragancia. El lugar donde se pone el perfume también importa, es fundamental no cubrirlo con ropa si no usarlo en las áreas expuestas al aire: La única excepción se da en climas intensamente calurosos entonces es mejor no aplicar el aroma directamente sobre el cuerpo, ya que a medida que se suda, los aceites naturales de la piel pueden destruir el perfume más rápido.

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