Toma nota: así es como debes cuidar tus piercings

Están de vuelta tanto en las pasarelas como en el 'street style'. Sin embargo, este complemento de moda viene con un importante manual de instrucciones que deben leerse y aplicarse al pie de la letra.

Si llevas más del par de pendientes de rigor en las orejas, ya sabes de lo que estamos hablando. Hacerse un piercing requiere cierta responsabilidad con tu cuerpo ya que este percibe cada perforación como una herida y, por tanto, es impresindible pasar por un proceso de curación previo a que puedas lucir tu nuevo pendiente en todo su esplendor. Esta sanación depende de muchos factores, desde el método que has elegido para hacértelo, hasta tu edad, estilo de vida o la atención que pongas a la hora de cuidártelo mientras cicatriza.

J. Colby Smith, reputado perforador de Los Ángeles cuya cartera de clientes incluye a numerosas modelos, recomienda desde su web seguir una serie de precauciones que facilitarán mucho esta parte del proceso y que te contamos a continuación:

 

Con aguja en vez de con pistola

Como medida de prevención, Smith sugiere que solicites que te lo hagan con aguja en vez de con pistola, por varios motivos. En primer lugar, la pistola ejerce una determinada presión que puede causar daños innecesarios en el tejido. Al final, las agujas funcionan como un bisturí, haciendo una pequeña incisión y provocando un daño mínimo en el área. Por otra parte, las pistolas son más difíciles de desinfectar, ya que algunas contienen pequeñas piezas de plástico, mientras que las agujas se pueden esterilizar por completo.

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Hidrátate y cuida el área perforada

Una hidratación adecuada y una dieta saludable son siempre importantes, también después de ponerte un nuevo piercing. Evita golpes y rozaduras que puedan provocar que la zona perforada se irrite o que el pendiente se enganche, sobre todo al dormir.

 

¿Cómo hay que lavar la zona?

Para cuidar una perforación reciente es recomendable lavar la zona con agua y jabón o una solución salina (como el suero fisiológico) dos veces al día. Evita el contacto con el alcohol, porque contribuye a que la perforación se seque y, si lo hace demasiado, se puede agrietar y empezar a sangrar, lo que supone que la herida permanezca abierta.

Importante: antes de tocar tu nuevo piercing, debes lavarte las manos con agua y jabón. A continuación, puedes humedecer la zona con los dedos limpios y limpiar completamente el área. Después enjuaga con agua tibia. Además, Smith recomienda que 'gires' el pendiente solo cuando el área esté mojada y mientras lo estás limpiando.

 

Observa cómo se cura

No tarda el mismo tiempo en cicatrizar el lóbulo de la oreja que el cartílago o un piercing en la lengua. Debes tener claro que la perforación estará curada una vez que la zona deje de doler, de hincharse, de secretar líquido y cuando desaparezca el enrojecimiento.

Sé paciente: el cuerpo humano intenta, por naturaleza, desprenderse de los cuerpos extraños y unas veces tarda más que otras en sanar. Por tanto, pon todo de tu parte para evitar que se infecte y para fomentar que la cura se realice a fondo antes de intentar cambiar el pendiente.

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