Cómo cuidar tu piel si tienes tatuajes

Nuestra piel es una fina estructura impermeable que nos protege de agresiones externas y también evita que suframos deshidratación. Cuando decidimos realizarnos un tatuaje debemos tener en cuenta que estamos agrediendo esta coraza y debilitándola durante un tiempo. Por ello necesita de un cuidado y una vigilancia especial.

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Lo más importante de todo, y que debemos tener en cuenta antes de realizarnos un tatuaje, es asegurarnos de que la piel de la zona que vamos a tatuar está libre de lunares (nevus melanociticos), ya que si estos son modificados con tinta durante el proceso, será difícil controlarlos y podrán sufrir cambios sin que seamos capaces de detectarlos.

Empecemos por indicar qué debemos hacer inmediatamente después de realizarnos un tatuaje. Para inocular la tinta hasta capas medias o profundas de nuestra piel, se deben realizar cientas de pequeñas microincisiones, o perforaciones que permita depositar la tinta en la dermis profunda. Estas pequeñas incisiones darán lugar a unas costras muy pequeñas y por supuesto la zona permanecerá inflamada durante unos días. Para controlar adecuadamente todo este proceso y evitar cualquier posible infección que pueda aparecer tras la rotura de la coraza protectora, se debe tener una limpieza exhaustiva de la zona, llevando a cabo un par de lavados diarios con agua y jabón y aplicando una crema antibiótica o quizá combinada con algo de antiinflamatorio para ayudar a que la piel se mantenga libre de gérmenes durante esta etapa.

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Una vez que hayamos superado esta primera fase, y para tratar de recuperar la estabilidad cutánea cuanto antes, debemos aplicar cremas reparadoras, hidratantes, que le aporten a la piel sustancias que puedan ayudarla a reponerse de la agresión.

Esta piel debemos en la medida de lo posible, y al igual que el resto de la superficie corporal, protegerla del sol. Es igual de susceptible a quemarse (la tinta no ejerce de protección) y por tanto sobre ella podrán aparecer lesiones derivadas del abuso de la exposición solar.

Por otro lado, debes controlar la modificaciones de lunares que hubiera en la zona, previos al tatuaje, o la aparición de nuevos, es de alta importancia. Sobre un tatuaje pueden aparecer lesiones tumorales que pasen desapercibidas debido a los colores de las tintas que se hayan usado. Por tanto, lo ideal es observar detenidamente el tatuaje cada 3 meses y ante la posible detección de cualquier nueva lesión o de cambios en una lesión que ya estuviera, acudir al dermatólog@ para asegurarnos de que no existe ningún peligro.

Conoce a nuestra dermatóloga

cristina de hoyos

La doctora Cristina de Hoyos es dermatóloga y Directora Técnica en Clínicas Ceta. Experta en dermatología estética y terapeútica y en tratamientos capilares (tricología) e injerto de pelo por técnica FUE.

@DraDeHoyos
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