Píldoras de la felicidad

Conocerlas y entender (realmente) qué nos aportan nos ahorrará más de un disgusto. La cosmética oral puede complementar una dieta poco equilibrada, pero nunca sustituirla. Aquí te damos todas las razones.

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La pastilla roja, la blanca, la amarilla. La que toca después de comer, la de los miércoles… Tomar pastillas como complemento a nuestra dieta se ha convertido en una variable más en nuestras vidas, pero ¿hacemos bien?, ¿este tipo de suplementos perjudica más que beneficia? y, sobre todo, ¿realmente funcionan?Ahora, desde los efectos de un contorno de ojos hasta la protección que ofrece una crema solar, todos tienen su versión en pastillas. ¿Quién no se siente tentado por conseguir conservar la juventud, ver crecer su pelo fuerte y sano o eliminar cualquier rastro de celulitis del cuerpo, con solo tomar cada día estos pequeños concentrados de belleza?

No es tan sencillo

La belleza tiene mucho que ver con cómo te encuentras en tu interior. Como explica la doctora Inmaculada Canterla, directora de Cosmeceutical Center (cosmeceuticalcenter.com), "la nutricosmética es la intersección entre la nutrición y la cosmética, es decir, buscar la belleza exterior desde el interior". ¿Cómo? Hay que nutrir la piel desde dentro mediante el aporte de nutrientes y sustancias naturales necesarias para el buen funcionamiento del organismo, administrados en pequeñas cantidades (en forma de pastillas, cápsulas, polvos, pero también líquidos, chicles o gominolas) como suplementos de la dieta. "La piel", razona la doctora Sonia Aguado, "es una barrera impermeable, difícilmente franqueable por los componentes de los cosméticos. La nutricosmética pretende llegar allí donde los cosméticos no pueden penetrar". Los compuestos que conforman la nutricosmética son generalmente vitaminas A, D, E, K, minerales, ácidos grasos, antioxidantes, polifenoles y extractos de plantas "que ayudan a contrarrestar los radicales libres responsables del envejecimiento (arrugas, flacidez, pérdida de densidad cutánea)", defiende Aguado, pero que también refuerzan las uñas y el cabello, combaten la celulitis o luchan contra la retención de líquidos. En España, a pesar de estar muy por detrás respecto a otros países en consumo de nutricosmética (solo un 28% frente al 48% del resto de Europa, o el 50% de los estadounidenses), lo que supone una facturación en farmacias de 179 millones de euros anuales (fuente: HMR TAM abril 2015), tenemos nuestro propio ranking de los más vendidos: complementos para adelgazar, contra la caída del pelo, fotoprotección oral y antioxidantes, en este orden.

Dietas bajo mínimos

Si son sustancias naturales, en una dosis tan pequeña, ¿realmente son efectivas? "No son la panacea, pero ayudan", sostiene Aguado. "Con una alimentación equilibrada, no sería necesario consumir estos suplementos. Sin embargo, la contaminación, el tabaco, el procesado industrial de los alimentos y nuestro modo de vida (comida basura, sedentarismo…) hacen necesario su introducción en nuestra dieta. Los pescados, contaminados con metales pesados; las carnes hormonadas con antibióticos, restos de pesticidas… cada vez es más importante detoxificar el organismo", afirma. Eso sí, la efectividad de estos tratamientos es lenta, y es imprescindible la perseverancia. En la mayoría de los casos, los resultados empiezan a notarse a los seis meses de un tratamiento continuado. Para no caer en la inconstancia puedes variar tus rutinas de consumo. Por ejemplo, puedes tomar tus pastillas 15 días al mes, todos los meses: o bien, todos los días durante tres meses, y descansar uno.                                                 

Etiquetas: nutricosmética

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