¿Qué es la microbiota intestinal? ¿Para qué sirve? ¿Por qué todo el mundo habla de ella?

Hablamos de esta inmensidad de bacterias que viven en nuestro intestino y porqué, actualmente, se considera uno de los orígenes de múltiples enfermedades autoinmunes, de la obesidad o de la diabetes tipo1.

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El interés sobre el conocimiento y funcionamiento del microbioma intestinal se han incrementado exponencialmente en la última década. Seguramente que si has oído hablar de microbiota o probióticos o simbióticos (palabras muy relacionadas con este concepto y que cada vez captan más titulares) habrás acudido a Internet. Pues, al igual que tú, lo hacen millones de personas. De hecho, términos como "microbioma intestinal" o "microbiota intestinal" genera entre 1 y 2.2 millones de resultados.

Eli Metchnikoff, un científico ruso del Instituto Pasteur de París, a principios de 1900 consiguió asociar la longevidad de los búlgaros rurales a su consumo de productos lácteos fermentados. Se dio cuenta que las bacterias de la leche les proporcionaron un efecto antienvejecimiento. Llamó al organismo "Lactobacillus bulgaricus". Y, planteó la hipótesis de que si sembrábamos en el intestino bacterias saludables - que se conseguían al beber productos lácteos fermentados – podría luchar contra las bacterias dañinas y prolongar la vida. Fue el primer científico en sugerir que era posible modificar el microbioma intestinal reemplazando las bacterias malas por bacterias buenas, y ganó un Premio Nobel en 1908 por su trabajo en inmunidad.
Fue el primer paso en un gigante que no para de caminar y sorprendernos. A día de hoy la microbiota intestinal está relacionada con el riesgo de desarrollar obesidad, diabetes y enfermedad cardiovascular en la etapa adulta.
 

¿Qué es la microbiota?


Es la comunidad de microorganismos vivos residentes en un nicho ecológico determinado. El Doctor Salvador Ferrando, Jefe de la unidad de medicina metabólica de Instituto Médico Ricard y nutricionista del equipo IMR en el Centro Médico Ruber Internacional en Madrid, nos explica que “es un conjunto de bacterias y otros microorganismos que conviven con nuestro organismo de forma simbiótica. La microbiota nos aporta nutrientes y favorecen numerosos procesos químicos necesarios para mantener una salud generalizada. La macrobiota se encuentra dispersa por todo nuestro cuerpo, localizándose la mayor parte de ella en nuestro intestino”.

 

Diferencias entre microbiota y microbioma


Según podemos leer en los estudios publicados por "Microbiota intestinal en la salud y la enfermedad" (Revista de Gastroenterología de México. Volumen 78, Issue 4, October–December 2013, Pags 240-248) “el término microbiota hace referencia a la comunidad de microorganismos vivos residentes en un nicho ecológico determinado”. Como te hemos comentado con anterioridad esta es una de las comunidades más densamente (la cifra de microorganismos se eleva a 1012-1014, este número es mayor, incluso, que el de células humanas). “El ecosistema microbiano del intestino (microbiota intestinal) incluye muchas especies nativas que colonizan permanentemente el tracto gastrointestinal, y una serie variable de microorganismos que solo lo hacen de manera transitoria. Al conjunto formado por los microorganismos, sus genes y sus metabolitos se le denomina microbioma”.

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Cómo afecta la alimentación a nuestra microbiota


La alimentación es más responsable de lo que nos podemos imaginar. ¿En qué medida afecta lo que comemos a nuestra microbiota? La dieta se ha convertido en uno de los factores más relevantes para influir en el microbioma intestinal. Los cambios en la microbiota intestinal se han asociado con alteraciones dietéticas, principalmente el consumo de fibra dietética de frutas, vegetales y otras plantas. A nivel mundial, se observa que la composición del microbioma es diferente entre las diferentes poblaciones y culturas.



- Más frutas y verduras: 


Según los estudios de Zimmer y Al, tras analizar a un gran grupo de voluntarios sanos en una dieta vegetariana o vegana estricta con cultura microbiológica clásica y los compararon con sujetos de la misma edad y género que consumían una dieta omnívora concluyeron que: “La biodiversidad microbiana agotada de la microbiota intestinal en personas que consumen una dieta occidental se asocia con un aumento de la incidencia de obesidad, enfermedad vascular coronaria, síndrome metabólico y ciertas neoplasias malignas”.
Por tanto, el enriquecimiento microbiano se ha asociado con dietas ricas en frutas, verduras y fibra, en comparación con una dieta occidental rica en grasas, azúcares y proteínas animales y agotada de fibra. 

- Nuestra alimentación daña nuestro intestino y todo nos sienta mal, nos hincha o nos produce estreñimiento

Pero no solo debemos hablar de frutas y verduras en detrimento de las grasas porque según hemos leído en un diálogo mantenido entre el dietista, nutricionista e investigador Jesús Sanchis (investiga en los laboratorios del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IATA-CSIC) junto al psiconeuroinmunólogo clínico Xavi Cañellas, publicado por “Soy como tú”, descubrimos la importancia de un intestino íntegro. Y, parece que, si este está fuerte y es una barrera regia nos puede proteger, según palabras de Jesús Sanchís porque “no tiene una permeabilidad intestinal aumentada, que lamentablemente es algo muy común hoy en día. No es normal que casi todo lo que comes te siente mal, que te notes hinchado, que tengas gases, estreñimiento, etc. No es normal y los medicamentos no son la solución. Terapeutas expertos como Xavi tratan, cada día, estos trastornos”.

 

- Debemos limitar el consumo de cereales y azúcar

Parece que otro elemento entra a formar parte de la partida y este nuevo jugador es la hipermeabilidad intestinal que, según nos explica, Xavier Cañellas está relacionado con el consumo de gluten y azúcar. No recomienda el consumo de cerales (porque además están cargados de azúcar) y nos explica de dónde nace su razonamiento “si echamos un vistazo a la alimentación evolutiva, vemos que algunas enfermedades empiezan a proliferar cuando basamos la alimentación en los cereales. No hay estudios a largo plazo que digan que los cereales sean sanos para el ser humano; al contrario: hay estudios que dicen que ciertos cereales tienen unos tipos de antinutrientes que funcionan como disruptores endocrinos -implica que generan cambios hormonales- y que favorecen este aumento desastroso de la permeabilidad intestinal. Esto significa que ciertos tóxicos pasan al torrente sanguíneo y, entonces, tenemos riesgo de enfermar”. 

 

 

Enfermedades derivadas de una mala microbiota

 

La microbiota intestinal ejerce un importante efecto sobre la respuesta inmune del humano. En la actualidad, "la microbiota está siendo objeto de numerosas investigaciones que demuestran una relación directa entre la perdida de diversidad microbiana relacionada con el desarrollo de enfermedades de origen autoinmune como el lupus, la enfermedad de Khron, el síndrome de intestino o colon irritable, y otras de carácter depresivo y psicológico, e incluso de fertilidad", nos explica el Doctor Salvador Ferrando, Jefe de la unidad de medicina metabólica de Instituto Médico Ricard y nutricionista del equipo IMR en el Centro Médico Ruber Internacional en Madrid.

Según explica Gail A. Cresci, en su escrito "The Gut Microbiome: What we do and don’t know", En 1989 Strachan mostró que "la disminución en la carga microbiana debida a la elevación de los estándares de higiene en los países desarrollados podría conducir a un incremento de las enfermedades autoinmunes".

¿Por qué? Según los estudios de Strachan "la dieta y los efectos de esta en la microbiota intestinal y en la respuesta inmune se han postulado como posibles explicaciones para el incremento en la incidencia de enfermedades inflamatorias como el asma y la diabetes tipo 1 en los países desarrollados. Nuevos hallazgos sobre la microbiota intestinal y su capacidad inmunomoduladora coinciden con los datos epidemiológicos que conectan la obesidad y el asma o la obesidad y la diabetes tipo 1".

 

Gloria Vázquez Sacristán

Gloria Vázquez Sacristán

Vivía dividida entre ser escritora, panadera o guionista de cine. No concibo la vida sin música, un verano sin libros, ni una buena conversación que no sea en torno a un plato de comida. Apasionada de la moda y la belleza desde pequeña, amante empedernida de los deportes de montaña y acuáticos, coleccionista de perfumes y tacones que no aguanto más de dos canciones. No recibí la llamada de la medicina, como le hubiera gustado a mis padres, pero sí sentí la necesidad de buscar el bienestar de los demás y a eso me dedico, humildemente, con mi pluma o mi teclado, desde aquí, todos los días.

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