Estos son los tratamientos de belleza más extravagantes que se han dado a lo largo de la historia

Si creías que lo habías escuchado todo sobre tratamientos de belleza. Probablemente, te equivocabas. A veces, parar estar guapa hay que ser… ¿extravagante?

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Si creías que lo habías escuchado todo sobre tratamientos de belleza, probablemente, te equivocabas. A veces, para estar guapa hay que ser… ¿extravagante? 

Quizá lo de extravagante te parezca un exceso. Puede que sea más apropiado decir poco escrupulosa. Los productos de belleza que recurren a componentes como la baba de caracol, el veneno de serpiente e, incluso, los excrementos de ciertos animales son cada vez más populares. Puede que el dicho de “para estar guapa hay que sufrir” tenga, ahora, más sentido que nunca. 

Dejando de lado los cosméticos que utilizan componentes o productos que pueden considerarse poco agradables, pasamos a las técnicas de belleza más extrañas, como recurrir a sanguijuelas, o las más ostentosas, como las que se basan en diamantes y oro. 

Las famosas son las grandes adictas a estas novedades de belleza y se suben al carro de la belleza extravagante: ¿sabes que Beyoncé recurre al oxígeno para mantenerse perfecta? Demi Moore, sin embargo, opta por las sanguijuelas para purificar su sangre. 

¿Quieres conocer otrostratamientos de belleza extravagantes? Pues los hemos recopilado para ti. 

Tratamientos de belleza más extravagantes de la historia

La belleza y la eterna juventud llevan preocupando al ser humano desde el principio de los tiempos. Según han regún los expertos de belleza de  Germaine de Capuccini Goya (Alcántara, 15, Madrid)  estos son los tratamientos más complicados de llevar a cabo y entender cómo se los podían hacer.  Según aclaran "se sometían a verdaderas torturas, tratamientos de belleza extraños, inusuales y hasta peligrosos, según el canon estético imperante en cada época".

1. Modificaciones craneales. "En la antigua sociedad maya, las cabezas deformes eran sinónimo de belleza. Cuando nacía un bebé, le aplastaban la cabeza con una tabla, especialmente si era niña, ya que eso le aseguraría una vida próspera por su belleza única".

2. Orina para los dientes. "En la Antigua Roma, las clases altas de la sociedad estaban obsesionadas con la salud dental. La limpieza bucodental se basaba en productos compuestos por orina, ya que el amoníaco que contiene actuaba como desinfectante. Además, recomendaban la micción de los portugueses, que llegó a convertirse en un producto de lujo por el que se pagaba cantidades desorbitadas de dinero".

3. Trozos de ternera para el cutis. "Cleopatra, una de las musas de la belleza que nos ha dado la Historia, colocaba trozos de carne de ternera sobre la piel para mantenerla tersa y libre de flacidez".

4. Unicejo. "En Grecia, tener un entrecejo poblado era un símbolo de belleza. Las personas que no poseían el vello suficiente, lo pintaban o se adherían pelo de animal a la piel. Otro de los deseos de los griegos por alcanzar la divinidad era ser poseedor de unos labios frondosos, algo que no resultaría extraño en la actualidad, salvo que, como técnica, utilizaban espinas de rosas o pinchazos de abeja para conseguir más volumen".

5. Ni cejas, ni pestañas. "En la Edad Media, las mujeres que lucían largas pestañas y cejas definidas, eran prostitutas. Por ello, el resto solía llevarlas muy cortas o las retiraban por completo. Además de ser dolorosísimo, solía provocar heridas e infecciones oculares".

6. Depilación con arsénico. "En el siglo XVI, tener una piel tersa y suave ya era un sueño para casi todas las mujeres. Utilizaban una pasta depilatoria hecha de arsénico, lima y cal, creada por los boticarios de la época y sin control sanitario. Unos años después pasaron a depilarse con papel de lija".

7. Estiércol de gato y vinagre para el pelo apagado. "Las mujeres del Renacimiento daban mucha importancia a tener una melena brillante y suave. Utilizaban esta, nada agradable, fórmula para hacer “revivir” su pelo. Para lograr el cabello dorado ansiado de la época, recurrían a mezclas de azufre, cebolla y otros componentes".

8. Mascarilla de plomo. "En la época victoriana, se concebía que la nobleza y las personas de la alta posición social debían tener la piel lo más blanca posible, ya que la tez oscura se relacionaba con los trabajos forzosos al sol. Para ello, utilizaban compuestos de plomo, óxido y carbonato de calcio para conseguir el efecto porcelana. Esta clase de elementos tóxicos producían irritaciones, hinchazones, calvicie e, incluso, podían llegar a producir la muerte por intoxicación". 

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