¿Puedo ponerme morena y tomar el sol si llevo autobronceador?

Aclaramos esta y otras leyendas urbanas que existen alrededor de la protección solar. Los expertos nos responden a cada una de tus dudas.

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Llega el momento de aumentar las alertas con el sol, aunque debemos protegernos a diario de su daño (sobretodo en invierno que nos olvidamos de que también está ahí y nos puede dañar). Y es en este momento cuando surgen muchas dudas, malos consejos, desinformaciones e ideas confusas. Para ayudarte te desvelamos los grandes falsos mitos sobre todo lo relacionado con la protección solar. 

Bronceadores y Autobronceadores son incompatibles. FALSO


“Tomar el sol y utilizar  autobronceador es completamente compatible. Eso sí, siempre hay que recordar que el autobronceador no protege de los rayos ultravioletas, por eso siempre que se vaya a exponer la piel al sol, hay que aplicar fotoprotector solar”.

Jayne Cooper, Brand Ambassador de St. Tropez.

Los filtros físicos son los que mejor protegen. FALSO


“Lo que ocurre es que con ellos la  fotoprotección es inmediata y no hay que esperar a que la crema “haga efecto”. Los filtros químicos por su parte, absorben las radiaciones para que no lo haga la piel en su lugar, pero se recomienda esperar 20 minutos hasta que se hayan absorbido bien”.

Doctora Paula Rosso, Centro Médico Lajo Plaza.

Si tengo la piel sensible es mejor que opte por filtros físicos. CIERTO


Los filtros físicos son la mejor elección en el caso de las pieles sensibles porque alteran menos la piel y se puede alcanzar una protección total con ellos, Si eres alérgica a ciertos productos opta por filtros físicos puros”.

Paola Gugliotta, directora de Sepai y máster en Dermocosmética.


La protección total sí existe. FALSO


“Esto no es exactamente así, hay que entender qué significa el número del factor, y lo que significa es que en una piel determinada, aplicando la cantidad adecuada, esa piel estará x veces más protegida que si no lo aplicases( x es el número de factor), así una piel que se quemase a los cinco minutos de estar expuesta al sol, con un factor 30 tardaría 150 minutos en quemarse( 30x5). Así, cuanto más bajo es el factor más frecuente es necesaria su renovación. En general la recomendación es aplicar un factor 30 cada 2 horas, así podemos garantizar la protección de cualquier tipo de piel, siempre que se aplique la cantidad adecuada”.

Patricia Cuenca, directora técnica del Centro Oxigen.

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Es lo mismo water-ressistant que water-proof. FALSO 


“Los productos solares pueden resistir si permanecemos un tiempo en el agua, pero cuando nos frotamos con la toalla se elimina el 80% de la crema, algo que también ocurre si el tiempo de inmersión es muy largo. Los productos se denominan water resistant (resistentes al agua) si se mantiene el 70% de la fotoproteción a los 40 minutos de la inmersión (dos baños de 20 minutos) y waterproof (muy resistentes al agua) si resiste después de cuatro baños de 20 minutos cada uno. En cualquier caso, se recomienda aplicar nuevamente la crema tras un baño de más de 20 minutos”. 

Patricia Cuenca, directora técnica del Centro Oxigen. 

La dieta no tiene nada que ver con la fotoprotección. FALSO 


“Sí, influye y ayuda a reforzar nuestras defensas. Sobre todo frutas y verduras, ricas en betacarotenos y agentes antioxidantes. Los betacarotenos ayudan a aumentar la protección natural de la piel contra la radiación solar y los antioxidantes combaten los radicales libres que se puedan formar en la piel tras la exposición solar”. 

Laura Parada, nutricionista de Slow Life House. 



En el cabello también se necesita el equivalente a un SPF 50. FALSO 


Los dermatólogos recomiendan un 50+ en el caso de la piel, pero ésta tiene células vivas y la alta radiación solar puede producir muerte celular. En cambio, las células del cabello tienen queratinocitos que al unirse, forman las fibras de queratina que conocemos. Pero estas células ya están muertas. Los queratinocitos se inmolan, son las únicas células de nuestro organismo que se suicidan para unirse, formando el cabello y protegiéndolo de diferentes factores, uno de ellos la radiación solar. La protección de estas fibras se basa en que no pierdan ni la  hidratación ni los lípidos que ayudan a entrelazarse y unirse. Si perdemos esta hidratación se produce porosidad, puntas abiertas o perdida de vitalidad en el cabello. En resumen, no haría falta medir la protección en niveles. En este caso la eficacia solo depende de que el protector funcione o no”. 

Adolfo Remartínez, creador y director de Nuggela & Sulé.

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