¿Broncearse ya no está de moda?

Atrás quedaron las largas e interminables jornadas de sol, los días en los que yacíamos Acostadas sobre las hamacas y en las que tostarse al sol era un must beauty. los tiempos cambian y ahora lo que se lleva es el color natural. Visto en Marie Claire México

Broncearse ya no está de moda

De sobra es conocido que a lo largo de gran parte de la historia, el hecho de tener una piel blanquecina era sinónimo de belleza, riqueza y refinamiento. La palidez representaba todo un símbolo de distinción entre las clases altas en el siglo XIX. Por el contrario, las clases sociales más bajas, las trabajadoras, solían tener un tipo de piel más tostado, por realizar trabajos a la intemperie y sin protección alguna. Por eso la aristocracia se protegía bajo grandes pamelas y parasoles, resguardándose de cualquier rayo de sol que quisiera rozar su piel. El cambio de paradigma más evidente en relación con la actitud ante el sol ocurrió tras la Segunda Guerra Mundial. En el devenir del siglo XX, se puso de moda broncearse. Los avances en la ciencia y diversos estudios sobre el tema dieron a conocer los numerosos beneficios terapéuticos que tenía el astro rey sobre nuestra salud y muchos fueron los profesionales que comenzaron a recomendar –y recetar– a los pacientes tomar “baños de sol”. De esa manera decían que se combatían muchas enfermedades (entre ellas la anemia, depresión, problemas óseos, etc.).

Cambio de mentalidad

A pesar de las múltiples ventajas que aportaba el sol, los miembros de la alta sociedad se resistían ante una piel bronceada. Pero llegó un momento, casi de la noche a la mañana, en el que se decidió que estar pálido y tener una piel blanquecina ya no era atractivo. Se puso de moda entre los círculos más exclusivos la piel bronceada por el sol, algo que, además de saludable, resultaba visualmente bello. La historia sitúa a Coco Chanel y a Joséphine Baker, durante la década de los años 20, como precursoras de la popularización del bronceado. La primera comenzaba a ser una de las personas que marcaba tendencia, y todo lo que hacía, diseñaba o decía se ponía automáticamente de moda entre la población. Más tarde, la cantante y bailarina Joséphine Baker, conocida incluso como “la mujer de la piel de caramelo” revoluciona el concepto con su piel oscura y mujeres de medio mundo trataban de emular su tono de piel bronceándose. El perfumista y diseñador Jean Patou, aprovechando el auge por tostar la piel, lanzó el que sería el primer producto solar, Huile de Chaldeé, en 1927. Rápidamente se convirtió en el complemento ideal para adquirir un bonito tono de piel. Desde entonces esto ha sido el reflejo de nuestros gustos, cánones estéticos y preferencias vacacionales. Podemos ver cómo los anuncios de protectores solares han sido y son un espejo capaz de medir el pulso cultural de una época. También incluso de modificarlo.

Sol, ¿el enemigo?

En la actualidad el sol tiene otras connotaciones, y no todas son tan positivas como antes. “Antes no había tanta cultura de prevención como ahora que es cuando la gente empieza a tomar conciencia. Las marcas de protectores solares lanzan una o dos campañas al año de detección temprana de melanoma”, nos cuenta la doctora Isela Méndez, médica dermatóloga. “La gente comienza a preocuparse cuando ve las primeras manchas del sol en su piel, es entonces cuando dicen ¡voy a empezar a cuidarme! Las mamás que lo entendieron pronto se lo inculcan a sus hijos”. Realmente es ahora cuando comenzamos a ver anuncios por parte de las marcas con un discurso mucho más matizado. Apoyan, obviamente, el bronceado, pero con mucha protección e, incluso, por qué no, presumir de piel blanca. Los lemas han cambiado, la tendencia es protegerse y defenderse del sol. Podemos ver cómo hoy día se exhiben factores de protección 50 o “pantalla total” e incluso tenemos ejemplos de proclamas publicitarias como “atrévete a broncearte”, por parte de Lancaster, o “¡La protección solar inteligente! Disfruta del sol con total seguridad”, el lema de Clarins de los últimos tiempos. “Hasta hace unos cuantos años, la atención de los clientes y de la publicidad estaba enfocada en la parte estética del bronceado que se obtenía con la exposición al sol”, cuenta Claudia Enriquez, experta en tratamientos de la piel para Clarins. “Actualmente, el público está más informado sobre los efectos negativos del sol, son más conscientes de la necesidad de utilizar una protección adecuada para mantener la salud y juventud de la piel”. Aunque cada vez son más lo que toman el sol con preocupación y mucha protección, todavía queda gente que se ve incapaz de vivir sin baños de sol o rayos UV. Se trata del caso extremo, la tanorexia (término acuñado por dermatólogos estadounidenses), que es la necesidad de mantener el bronceado perfecto todo el año aunque suponga un peligro para su salud, tanto física como mental. Además de causar envejecimiento dérmico prematuro, el bronceado sin control tiene efectos acumulativos y consecuencias fatídicas. Es por ello que el miedo al sol, las sesiones de despigmentación, el envejecimiento prematuro y la inversión en productos antiaging y antimanchas, son sólo algunas de la razones que han llevado a cambiar las costumbres e inclinarse por unos rostros de porcelana y por un color natural.

El astro rey también es saludable

No todo es ir en contra del sol y de los problemas que puede generar. Sin duda es una fuente de bienestar, de energía y de salud. Se trata de un aliado (en dosis precisas) para nuestra salud. La Dra. Méndez nos asegura que no es necesario ir a asolearte para captar los beneficios que nos proporciona el sol, es suficiente con el que nos da en el camino del trabajo a casa. “Incluso el sol que recibimos a través de la ropa y del protector solar es suficiente para producir la vitamina D, necesaria para que se absorba el calcio y se libere melatonina”, comenta. La luz emitida por el sol juega un papel fundamental en nuestra sensación de bienestar y en nuestro estado de ánimo. Además, “la exposición a los rayos UV permite el mejoramiento de varias patologías cutáneas tales como la psoriasis o algunos eccemas, siempre bajo observación médica para controlar las consecuencias”, explica Claudia.

Pálidas vs. bronceadas

Un buen número de celebrities son fieles seguidoras de esta corriente que no deja de remontarnos a los tiempos pre-Coco Chanel. Aunque todavía existe el caso totalmente contrario, aquellas que parecen vivir en la playa todo el año, las pieles naturales y pálidas vienen marcando tendencia –por cierto, muy sana– y con mucha fuerza. Sin tener que llegar a los extremos de Nicole Kidman o Dita Von Teese, el gusto de lucir una piel blanca ha ido en aumento durante los últimos años. Muchas actrices de Hollywood optan por no broncearse en exceso y demuestran con ese gesto que la palidez no está reñida para nada con la belleza. Esees el caso de Cate Blanchett, Diane Kruger o Rooney Mara. También cantantes como Taylor Swift o Madonna prefieren huir del sol y mantener su piel bien clarita.

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