Buscando a Ralph Lauren en Marakech

La excusa para viajar a Marakech era la presentación internacional de la nueva fragancia de la firma Ralph Lauren para hombre: Polo Explorer.

Pepa Calderón. MARRAKECH, 10 de julio de 2007

Buscando a Ralph Lauren en Marakech La excusa para viajar a Marakech era la presentación internacional de la nueva fragancia de la firma Ralph Lauren para hombre: Polo Explorer. En la zona del palmeral, la más lujosa de la ciudad, se encuetra el JnaneTamsna, un lujoso complejo de cinco etrellas, dificil de encontrar en Internet si no conoces su nombre, y que consta de un grupo de casas de diferentes colores,cada una de ellas con habitaciones impecablemente decoradas, todas diferentes y cada casa con su propia piscina. Aquí se han alojado Brad Pitt y Angelina Jolie y otros muchos famosos que no quieren desaparecer por unos días de la mirada atenta de la prensa.

En el hotel estábamos divididos por nacionalidades y los periodistas españoles teníamos nuestra propia casa, The red house, nuestra propia piscina, con bar incorporado y su barra libre. Una curiosidad: en la lujosa habitación del maravilloso hotel no hay ni tele ni minibar. Lo de la tele se puede comprender por aquello de venir a desconectar del mundo exterior, pero lo del minibar, en un pais con una media de 30 grados en el mes de junio, es un completo error.

Tras instalarnos en nuestra casa, tarde libre para tomar el sol en la piscina, un masaje renovador y a las 7 era la cita para la presentación de la nueva fragancia. Se requiere ropa informal ya que al terminar se celebrará una cena en el tejado de la casa principal. A las 12, agotados por el viaje, la piscina, el masaje... nos vamos a la cama.

A la mañana siguiente tenemos organizada una visita por la ciudad. Un guía en castellano nos introduce en la magia de la medina de Marrakech y nos ayuda a la hora del regateo y las compras. Al terminar el interesante paseo nos espera una exótica comida en un Ryad, un palacio privado en la medina regentado por un inglés: cus-cus y sopa de melón.

Tras unas horas para la siesta, compras o piscina (España opta por la tercera opción, como una piña) nos esperaba una noche realmente mágica de la que no teníamos ningún dato. La única premisa era llevar pantalón y calzado cómodo. La cita era nuevamente a las 7 en el porche de la Red House (nuestra casa) Unas copas, unos aperitivos y charla con los otros periodistas y la gente de la organización.

Cuando el calor empezaba a ceder, surgieron como de la nada un grupo de marroquíes, ataviados con las típicas chilabas e instrumentos del país, que nos invitaban a seguirles al ritmo de la música. Parecíamos el cuento del Flautista de Hamelin.

La sorpresa fue total cuando nos encontramos ante un grupo de camellos que nos llevarían a nuestro destino: cuando nos quisimos dar cuenta estábamos recorriendo el palmeral de Marrakech, en pleno atardecer, montados en camellos y acompañados por la música y las antorchas de los músicos del lugar, una imagen que permanecerá en mi retina por mucho tiempo.

Tras un recorrido de 20 minutos y ya anochecido, llegamos a una jaima en mitad del desierto, al lado de un gran fuego, donde fuimos agasajados con té, pastas típicas, bailes y música del lugar.

Al terminar la cena y tras unas copas de confraternización con los representantes de la firma y los periodistas de los otros países, nos despedimos hasta la próxima. Al día siguiente por la mañana volvimos a nuestras ciudades tras un inolvidable viaje de dos días al corazón de Marruecos. Buscando a Ralph Lauren en Marakech

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