Kate Moss, sin trampa ni cartón

Kate Moss es la portada de este mes de Marie Claire. La modelo presentó a la prensa su nueva fragancia en Marrakech, marie-claire.es te cuenta los secretos del encuentro.

María Elvira. MADRID, 1 de octubre de 2007

Una belleza que no se entiende. Como su éxito. Porque no es "tan guapa". Porque, "¿a que no lo es?". La incomprensión fomenta la curiosidad y ésta da lugar al fenómeno.

Kate Moss, sin trampa ni cartón

Tener que trasladarse a Marrakech a entrevistar al icono fashion de nuestro tiempo entrañaba en sí misterio. Parecido a "bajarse al moro", al encuentro de una información escondida en el laberinto del zoco. ¿Cómo se entiende, si no, que hasta minutos antes del encuentro -y después de un día en la ciudad- nadie supiese dónde se estaba? Ni siquiera sus "jefes" españoles de Coty, la multinacional que le ha lanzado el perfume... Y ¿estaría sola?, ¿la acompañaría Pete?, ¿estaría Pete descubriendo Marrakech? (chistes previsibles). Era junio y su relación continuaba intermitente.

El zoco la escondía. Lo descubrimos tras un trayecto de veinte minutos hasta adentrarnos en sus calles, en el Marruecos profundo, en el barrio de artesanos. Donde la miseria esconde el lujo. En esta ocasión, un riad -abierto hace pocos meses- tras un callejón oscuro. Sólo seis habitaciones, y todas ocupadas por Kate, adláteres y familia.

Kate Moss, sin trampa ni cartón

Muchos me han preguntado cómo es de cerca. Y sin segundas oportunidades para primeras impresiones, con esto me quedé:

  • me la esperaba alta: yo (1,62 metros + tacones) frente a ella (1,68 metros + sandalia plana) quedaba, centímetro arriba, centímetro abajo, a su altura.

  • me la esperaba distante: entró como un saltimbanqui, gesticulando y sonriendo abiertamente (ella, de la que se dice tiene la mejor "media sonrisa" porque entera nunca la enseña), dando un fuerte apretón de manos y saludándonos por nuestros nombres a las cuatro periodistas allí presentes: Chequia, Alemania, Holanda y España.

  • me la esperaba serena: movía las manos continuamente, sudaba de nervios y reía constantemente.

  • me la esperaba asertiva: dudaba, buscando para cada respuesta el beneplácito del mega jefe de Coty.

  • me la esperaba fumando y con una copa de champán: ni una cosa ni la otra... durante el tiempo de entrevista. Fue terminar y lanzarse a por ellos.

¿Decepción? No. Una belleza que no se entiende pero engancha. Un "algo" que la tiene encaramada al éxito, del que, visto lo visto, nada ni nadie le puede bajar.


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