¿Qué hay detrás de la cosmética ecológica?

Sería maravilloso que todos los productos que utilizáramos fueran respetuosos con el medio ambiente, ¿verdad? Y si estos cosméticos tuvieran las mismas funciones que los habituales sería la compra perfecta, nosotras guapísimas y protegiendo el medio ambiente.

Cosmética eco

Sería maravilloso que todos los productos que utilizáramos fueran respetuosos con el medio ambiente, ¿verdad? Y si estos cosméticos tuvieran las mismas funciones que los habituales sería la compra perfecta, nosotras guapísimas y protegiendo el medio ambiente.

Pero, sin embargo, no siempre podemos conseguir este idílico 2 en 1 e incluso muchas veces nuestros adorados cosméticos ecológicos no son tan ecológicos como nos los pintan...

Para que puedas diferenciar los que sí son de los trampa, vamos a explicarte algunos detalles que seguramente no sepas. ¡Y no dejes que nadie te engañe sobre tus compras en cosmética ecológica!

Distingue entre los tipos de cosméticos

En general podemos diferenciar dos tipos de cosméticos atendiendo a su origen natural y su respeto por el medio ambiente.

Cosmético natural: Al menos un 95% de la composición es natural o de origen natural. El 5% restante puede incluir ingredientes habituales y han de quedar presentes en su composición. También, como mínimo un 5% de los ingredientes debe proceder de la agricultura biológica.

Cosmético natural y ecológico: Cumple los requisitos anteriores pero tiene que incluir un 10% de sus ingredientes provenientes de la agricultura ecológica.

¿Seguridad?

Una vez conocidos los tipos de cosméticos dada su composición, nos planteamos qué eficacia ofrecen este tipo de productos y también qué seguridad tenemos nosotras al utilizarlos.

Obviamente, todo lo que encontramos en el mercado ha pasado por unos filtros de calidad que permiten su comercio pero ¿sus efectos? ¿son los que queremos? O ¿simplemente nos dejamos llevar por una moda y la cosmética natural nunca conseguirá lo que consiguen las grandes marcas de siempre?

Para empezar tienes que ser capaz de distinguir un cosmético natural de uno que nos lo venden bajo ese nombre. Que una crema contenga aloe vera o manzanilla no significa que ese producto sea natural por lo que has de estar atenta para que no te engañen.

Un producto natural tienen que integrar, como antes te hemos especificado, al menos el 95% de sus ingredientes de origen natural y como mínimo un 5% de origen ecológico y, ten claro que, casi todos los cosméticos utilizan plantas o aromas para conseguir mejores efectos pero no son productos ecológicos.

Has de tener ojo también con los demás componentes que lleven estos productos ya que ciertos tipos de pieles se pueden ver afectadas por nuestro intento de salvar al medio ambiente. Muchas veces estos productos no cuentan con su función antialérgica o de cuidado para pieles sensibles y pueden provocarte daños ya que el 5% que queda libre para integrar las demás sustancias puede incluir por ejemplo alcohol.

¿Existen garantías?

Normativas

Hasta hacía bien poco no existía ningún tipo de normativa que especificase los requisitos que han de cumplir estos productos cosméticos ecológicos, lo que implicaba un absoluto un vacío legal en el que podría valer “todo”.

Las empresas privadas son las que se encargan de afirmar el carácter medioambiental de estos cosméticos y bien es verdad que han luchado por lograr este consenso internacional que a día de hoy se puede formular bajo Cosmos-Standard.

Aún así, en el mercado nadie nos garantiza que nuestra piel esté a salvo y por supuesto que esta crema o ése aceite sean realmente ecológicos.

Nuestro consejo es que elijas una marca que, por tu propio conocimiento, se dedique a hacer una labor correcta y sus resultados en la piel te gusten y satisfagan tus necesidades. Apuesta por ella y evita dejarte llevar por indicaciones o marketing.

Y por supuesto, no es cosmética ecológica aquella que incluya colorantes, sus productos hayan sido tratados mediante pesticidas o hayan sido testados en animales. Por lo tanto, apúntate a la cosmética ecológica pero con mucho cuidado y ¡que no te den gato por liebre!

Etiquetas: cosmética

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