Tanorexia: los adictos al sol

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tanorexia1. sust. Término que resulta de la unión de «tan» (moreno, en inglés) y «anorexia». Designa a los que están obsesionados con el bronceado y son capaces de abrazar al sol derritiéndose en la playa o de someter su propio cuerpo a una ducha artificial de rayos UVA en claustrofóbicos ataúdes de plástico, al igual que uno embute la tostada del desayuno en una tostadora.

Les da igual que cada año mueran 50.000 personas por culpa del cáncer de piel, que ésta sea víctima de múltiples quemaduras y que incluso aparezcan arrugas faciales antes de tiempo (ya habrá cremas
para eso). Tampoco pasa nada si les miran por la calle porque su cabeza parece ahora un bombón de licor.

La adicción al sol -que es una realidad y fue certificada en un estudio por los investigadores Wagner y Wartham, inventores de la palabra «tanorexia»- les pierde al tiempo que les va cociendo a fuego lento. Len Lichtenfeld, subdirector de la Sociedad Americana del Cáncer, es tajante: «Promocionar los beneficios de los rayos UVA es como recomendar fumar para rebajar el estrés.» Es decir, un error y una temeridad si se lleva esa práctica al extremo.

Ejemplos de célebres tanoréxicos no faltan: Donatella Versace, Victoria Beckham, Valentino o Julio Iglesias podrían lanzar juntos una colección de bombones de chocolate con su rostro.

Etiquetas: cáncer

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