Así afectan tus emociones al estado de tu piel

¿Has prestado atención a tu piel últimamente? Los signos de la edad se empiezan a evidenciar y tu estado anímico solo acelera su aparición… Así afectan las emociones a tu piel.

emociones y piel
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Estás en lo cierto, tu estado anímico afecta de forma directamente proporcional al estado de tu piel. Y es que, emociones cotidianas como el estrés, el enfado o la tristeza, si se repiten de forma continua tienen mucho que ver con que tu piel envejezca de un modo veloz. Gema Cabañero, directora de I+I+D de 180 the concept nutricosmética, nos los explica: “La piel es el espejo de todo lo que sucede en nuestro interior. Por ello, cuando pasamos etapas largas de ansiedad, estrés o tristeza que influyen en los procesos circulatorios y en el sistema nervioso, nuestra piel se hace eco con la aparición de acné, líneas de expresión marcadas, resequedad…”. 

Los efectos negativos de las emociones en tu piel

Sí, puede sonar exagerado, pero hay ciertas emociones que afectan y mucho a que veamos nuestra piel más envejecida de lo normal. ¿Cuáles son las principales?

  • Enfado: es inevitable vernos invadidos por esta emoción de vez en cuando e incluso hay temporadas que parece estar siempre presente. ¿Sabes sus efectos en nuestra piel? Principalmente enrojecimiento en el rostro que puede ocasionar picazón y resequedad además de nuevas líneas de expresión por nuestros gestos marcados.
  • Depresión: más allá de una sensación de tristeza y desesperanza continua, la depresión afecta a órganos como nuestro corazón y cerebro, lo que provoca que nuestro ritmo de sueño se vea afectado entre otras muchas consecuencias. Por ello es tan habitual que empiecen a aparecer ojeras y bolsas en la zona del contorno de los ojos. También, el tono de nuestra piel se puede tornar opaco, perdiendo luminosidad, al interrumpirse la producción de colágeno
  • Estrés: la principal reacción de nuestro cuerpo para hacer frente a situaciones límite para nosotros.  Nos provoca nuevas líneas de expresión en el rostro por el continuo cambio de emociones, influye en la pérdida de luminosidad en la piel, dejándola apagada por la falta de sueño y, en ocasiones, provoca acné, debido al aumento de hormonas como cortisol que influyen directamente en el comportamiento de nuestras glándulas sebáceas.
     

“El bienestar emocional va de la mano del físico, por lo que, si este se derrumba, lo más probable es que nuestro cuerpo empiece a mostrarlo. En este momento es cuando debemos contar con una ayuda, que nos proteja desde el interior, como en el caso de vitaminas y nutrientes” indica Cabañero.

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