La guía que necesitas para evitar sequedades, rojeces o acné

Si tu piel sufre más de la cuenta en estos meses del año, sigue estas claves y consejos para cuidarla y evitar imperfecciones.

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¿Tu piel se resiente más en los meses de otoño e invierno? ¿Te salen rojeces y sequedades a menudo en esta época del año? Además, a esto hay que sumarle que ahora que el uso de la mascarilla se ha hecho tan frecuente, el acné también lo está siendo en el rostro de muchas personas... Al no tener suficiente oxígeno, la flora cutánea de esta zona se ve alterada, proliferando el crecimiento de la bacteria propionibacterium acnés, que da lugar a los temidos y odiados granitos alrededor de la boca, barbilla y nariz. ¿Cómo evitar las temidas imperfecciones en esta nueva estación? ¿Cómo mantener la piel saludable e hidratada también durante los meses de frío? Desde Herbera nos dan algunas claves útiles para cuidarla en estas fechas:

Cuida la alimentación: Hay 3 elementos beneficiosos para el control del acné que puedes obtener a través de una alimentación saludable: la clorofila, el zinc y el omega 3. La clorofila, presente en los alimentos de hoja verde, ayuda a limpiar de bacterias nocivas todo el organismo. Los alimentos ricos en zinc como las legumbres, las nueces y los cereales ayudarán a regular el exceso de sebo. Por último, el omega 3 también es un gran regulador de la producción sebácea y además favorece la elasticidad de la piel, está presente en los pescados azules como el salmón, en la yema de huevo, en la soja y en las semillas de chía.

Limpia siempre el cutis: Este paso es fundamental. La limpieza diaria ayuda a los poros a hacer su función de liberar de toxinas la epidermis y elimina restos de suciedad y células muertas. ¡Nunca te vayas a la cama sin desmaquillarte ni limpiarte el rostro en profundidad!

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Hidratación por dentro y por fuera: El agua es vida, no se debe olvidar. Beber mucha agua (al menos dos litros al día) es fundamental para que la hidratación del cutis y del organismo en general sea buena. Tampoco te olvides de utilizar una buena crema hidratante que mantenga la humedad en tu rostro por la mañana y por la noche.

No tocar: ¡Importante! Nunca se debe tocar el rostro con las manos sucias. Esa suciedad pasaría a los poros y con ello aparecerían granitos por doquier, así que es necesario que lo evites a toda costa. Tampoco toques los granitos que ya hayan aparecido.

Usa mascarillas faciales: Una vez a la semana es recomendable que la limpieza facial sea más profunda. Aprovecha un día de relax para mimar tu rostro con una mascarilla que tenga activos purificantes, seborreguladores u hidratantes, en función de las necesidades de tu piel. ¡También puedes alternarlas!

Dormir es clave: La falta de sueño despoja al organismo de la capacidad de autorregularse y aumenta la sensibilidad cutánea. Consecuencia: mala cara, rojeces y un desequilibrio que producen mayor cantidad de granitos e imperfecciones. Intenta establecer unos horarios para irte a la cama y despertarte y asegúrate de que duermes al menos unas 7 u 8 horas al día.

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