6 claves infalibles para perder peso sin hacer dieta

¡Librarse de esos kilos de más nunca había sido tan fácil!

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¿Quieres volver a abrocharte esos vaqueros que no te cierran por culpa de mal comer en la oficina? Atenta a estas 6 pautas que te ayudarán a conseguirlo:

1. Bebe mucha agua. Aunque no tengas sed, ¡bebe! Tu cuerpo necesita dos litros de agua al día para facilitar la realización de las funciones metabólicas del organismo. Además, otorga a tu cuerpo sensación de saciedad.

2. Di no al alcohol. ¿Esas copas de los fines de semana con tus amigas? Diles no, ya que el alcohol engorda al interrumpir el proceso de oxidación de las grasas, por lo que, en vez de quemarlas, tu cuerpo las almacena.

3. ¡Toma fruta! Tómala a diario en el desayuno, como tentempié a media mañana o en la comida, pero no por la tarde, ya que luego el cuerpo no la consumo. Elige además opciones saludables como la manzana, la pera o la papaya. 

4. Planifica tus comidas. ¡Dile adiós al caos máximo a la hora de comer y realiza un plan con los menús de cada día!

5. Haz ejercicio. ¡No caigas en el sedentarismo! Tu metabolismo se ralentizará y tenderás a acumular más grasas, por lo que el deporte será la mejor manera de evitarlo. 

6. No te pongas metas imposibles. No te obsesiones con perder peso en poco tiempo, aunque hagas deporte y dieta. Lo mejor es que te crees unos objetivos reales a corto plazo, ya que cumplirlos te motivará todavía más. 

¿Y qué hacemos en Navidad o vacaciones

Daria Shevtsova para Pexels

Si estás siguiendo una dieta de adelgazamiento, puede que estés aterrada ante la llegada de las fiestas. Pero no pienses que vas a ganar lo que has perdido ni tienes que pasarte las reuniones privándote de todo; te proponemos unos trucos para poder seguir perdiendo peso dándote algún capricho.


Después de lo que te ha costado decidir ponerte a dieta, llegan las vacaciones y empiezan los problemas. Es una época en la cual abundan las reuniones familiares, con amigos y compañeros que implican grandes cantidades de comida deliciosa y alcohol. ¿Qué hacer? No pienses que solo te quedan dos opciones, volver a ganar peso o privarte de casi todo para seguir perdiendo. Existen pequeños y sencillos trucos con los que te puedes dar algún capricho sin que recuperes los kilos perdidos. ¡Y disfruta de las fiestas sin pasarte!

 

Cuidado entre horas...


La Navidad es una época en la cual no solo abundan las comidas familiares sino que también nos invita mucho al picoteo: mientras cocinas rodeada de gente, antes de las comidas, cuando vas de visita te ofrecen caprichos... Evita todas estas tentaciones y limita la ingesta a las comidas principales.

 

Atenta a los aperitivos


Las comidas y cenas navideñas no sólo destacan por unos deliciosos platos principales, sino por una gran cantidad de aperitivos. Si eres tú la que cocina, opta por opciones tan ligeras como sabrosas: jamón curado sin grasa, setas a la plancha, gambas o sepia a la plancha, ensañadas... Además, hay un montón de verduras que puedes cocer y rehogar y que no desentonan nada en una mesa de Navidad: unos tiernos corazones de alcachofas o verdura roja rehogada pueden resultar una auténtica delicatessen si sabes cómo prepararlos.

 

En los platos principales


En los asados, evita las salsas y sírvete la carne magra, a ser posible sin relleno. En el caso de las aves, opta siempre por la pechuga, que es la parte menos grasa. Intenta introducir en tu menú buenos pescados al horno, una opción tan exquisita como con pocas calorías. Para las cocciones, utiliza el mínimo de aceite y trata de que los alimentos se cocinen en su propio jugo al horno o en papillote en vez de fritos y añadiéndoles un montón de pasta. 
Cuida las guarniciones y busca soluciones ligeras: verduras a la plancha y con especias, al wok, ensaladas...

 

¡Ojo a los dulces!


La más dulce tentación de la Navidad son los dulces. ¿Cómo resistirse a ellos? Si te es totalmente imposible, tampoco te reprimas. Simplemente, limítate a uno cada varios días; no te atiborres a polvorones, turrón y mantecados porque son muy ricos en grasas. Escoge porciones pequeñas y solo en ocasiones muy especiales. ¡El año que viene volverán a estar en la mesa! No pasa nada si una Navidad solo comes unos pocos. Lo mismo sucede en vacaciones no por ser días libres significa que te vuelvas loca con el azúcar.  Para los postres, puedes sustituir las tartas y preparados por fruta, mousses, sorbetes y dulces más ligeros.

 

¿Y las bebidas?


Llega el gran problema del alcohol: ¿tengo que eliminar su consumo del todo? Nuestra recomendación es un consumo lo más moderado posible. Durante la cena, evita los refrescos azucarados, cámbialos por agua, bebidas light o una copa de vino. Después, una copita de champagne no te hará daño, pero cuidado con las copas de después: el alcohol de alta graduación junto con refresco azucarado es toda una bomba calórica. Piénsatelo bien y evita los cubatas y opta por algo más ligero como el vino... ¡y en poca cantidad! 

 

¿Qué hacer los días que no tienes cenas ni comidas familiares?


No es necesario que hagas un acto de constricción y te mates de hambre para desintoxicar. Simplemente, intenta comer algo más ligero de lo habitual pero sin dejar de comer sano y variado. Nada de dietas depurativas, solo céntrate en alimentos a la plancha, poca grasa, frutas y nada de dulces. Además, no te olvides de beber al menos dos litros de agua cada día para drenar desde el interior.

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