Educa a tu cerebro para elegir comida sana

¿Sabes que la fruta es más sana que los dulces pero siempre te apetecen estos los últimos? ¡Puedes educar a tu cerebro para que elija comida sana!

Educa a tu cerebro para elegir comida sana

¿Sabes que la fruta es más sana que los dulces pero siempre te apetecen estos los últimos? ¡Puedes educar a tu cerebro para que elija comida sana!

 

Sabemos perfectamente que las frutas y las verduras son sanas y que no hay que abusar del azúcar, la sal, los dulces, el alcohol… Sin embargo, muchas veces nuestro cuerpo nos pide que tomemos estos alimentos en detrimento de lo más sanos.

 

Un estudio realizado por investigadores de las Universidades de Harvard y Tufts (en Estados Unidos) ha demostrado que se puede educar al cerebro para que prefiera comida sana.

 

Los expertos aseguran que cambiar de hábitos y aprender a comer bien son armas mucho más efectivas que cualquier dieta de moda.

Cómo funciona el cerebro

Nos indica cuándo comer (sensación de hambre) y cuándo dejar de hacerlo (sensación de saciedad), por lo tanto nuestro cerebro juega un papel prioritario en nuestra alimentación y nuestro peso.

 

En este proceso, además, el sistema de recompensa cerebral se activa. ¿Por qué? Pues por una razón de supervivencia pura. La alimentación es una función vital del organismo pero no siempre ha resultado fácil alimentarse (supone realizar un esfuerzo). Así que nuestro cuerpo pone ne marcha dicho sistema de recompensa para asegurarse que comemos lo que necesitamos.

 

En el momento en que tenemos hambre se activa una alarma en el hipotálamo –una zona del cerebro donde están los circuitos neurales de la alimentación-.

 

Estas señales también llegan al sistema de recompensa del cerebro para aumentar al apetencia por la comida y aumenta el deseo.

 

Mientras estamos comiendo, el nivel de nutrientes en la sangre aumenta y se liberan en el hipotálamo hormonas que inhiben el apetito (la leptina y la insulina).

 

En el momento en que estas señales alcanzan el sistema de recompensa, se reduce la sensación de placer y disminuye el interés por continuar comiendo.

¿Qué ocurre con la comida insana?

Educa a tu cerebro para elegir comida sana

Algunos alimentos, fácilmente accesibles que apenas requieren preparación, están cargados de grasas y azúcares. Anulan los mecanismos que hacen que sintamos saciedad y nos llevan a comer en exceso.

 

Estos alimentos afectan al cuerpo de la misma manera que lo hacen las drogas: sobrecargan el sistema de recompensa y hacen que no funcione bien. De forma que cuantas más grasas y azúcares tomas, más querrás tomar.

 

Pero no todo está perdido, este estudio demuestra que el cerebro se puede educar para preferir comida sana. Según Susan B. Roberts, la investigadora que lidera el estudio, “no nacemos adorando las patatas fritas y odiando la pasta integral, por ejemplo”.

 

Este tipo de comportamiento se va asentando con el tiempo, en respuesta a la exposición repetida de estos alimentos insanos.

 

Aunque el estudio se ha realizado con una muestra pequeña  (tan solo 8 personas) que padecen sobrepeso, los resultados abren una puerta a futuras investigaciones. Los participantes se sometieron a un programa para perder peso que se basaba en cambiar el comportamiento a la hora de comer. Su objetivo era dejar de lado la comida insana.

 

Seis meses después se comprobó que estas personas habían desarrollado cambios en áreas del cerebro relacionadas con el aprendizaje y la adicción. Se produjo un aumento de la sensibilidad hacia la comida más saludable en detrimento de las opciones con más calorías.

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