El yin y el yang de la Dieta Macrobiótica

Un modo de vida basado en cómo los alimentos afectan al cuerpo y están en equilibrio con la mente

Dieta macrobiótica

Lo ideal cuando haces dieta es que se adapte a tu estilo de vida, es decir, que lo que comes se corresponda con tu filosofía, respete tu entorno, y que te beneficie no sólo a la hora de adelgazar, sino en términos de salud. Así, más que algo pasajero y en muchas ocasiones retroactivo, será algo para siempre, nuevos hábitos para una vida mejor.

 

La dieta macrobiótica, aunque de origen japonés, se ha incorporado al día a día de muchas personas en todo el mundo. ¿Su razón de ser? No se trata sólo de comer productos autóctonos de este país, sino de la correcta combinación de 2 grupos de alimentos: los del yin (frutas, verduras de hoja verde, semillas, tofu, zumos de frutas o mermelada sin azúcar) y los del yang (cereales integrales y todos sus derivados, verduras de raíz, pescado y marisco, queso fresco, legumbres o sal). Los primeros proporcionan energía calmante y debilitante, mientras que los segundos son energizantes, y juntos logran el equilibrio entre cuerpo y mente.

 

No es una dieta vegetariana, ya que incluye productos de origen animal, como carnes magras, pescado sin piel o pollo. Eso sí, los alimentos más equilibrados según la filosofía macrobiótica son los cereales integrales. Entre éstos caben el arroz, la cebada, el maíz o el trigo, preparados en todas las versiones que se nos ocurran: hervidos, crudos, en sopa, mezclados con vegetales… Se suprimen las grasas saturadas, el azúcar y la sal en abundancia, el alcohol… Y se incorporan alimentos específicos, que tienen propiedades medicinales sobre el organismo y que son imprescindibles: algas, soja o tes, todos de origen japonés.

 

No es bueno llevar este método in extremis, ya que si sólo consumimos cereales, tenderemos desequilibrios alimenticios y nos faltarán proteínas, hierro y calcio. Además, la ingesta de líquidos debe ser mínima.

 

La versión equilibrada consiste en un 50% de cereales, un 25% de verduras, un 10% de legumbres y un 5% a repartir entre fruta, sopas y mariscos. De cada grupo, se recomienda la ingesta de productos autóctonos que no hayan sido tratados, y a poder ser fruta y verdura de temporada, así el equilibrio que promueve esta dieta, no sólo se manifiesta en nosotros, sino en el respeto a todo lo que nos rodea.

Etiquetas: madonna

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