La dieta de la alegría: come para ser feliz

Las penas pueden ser reducidas si comemos los alimentos adecuados.

La dieta de la alegría

Está el latinajo de toda la vida, mens sana in corpore sano. Y nada hay más importante para el cuerpo, y en consecuencia para la cabeza, que proporcionarle el combustible adecuado. Lo dice el profesor Serge Hercberg, investigador del Instituto Nacional de la Salud de Francia: "Creo que no hay ningún medicamento en el mundo que sea tan eficaz como los alimentos para prevenir enfermedades y garantizar el bienestar".

¿Qué hacer entonces para suavizar los bajones anímicos que todas sufrimos en nuestra vida cotidiana, y que se acentúan ante situaciones traumáticas, de estrés o simple tristeza? Lo mejor es buscar las proteínas de los siguientes alimentos: huevos, bacalao, rape, todas las carnes, además de otros alimentos como el chocolate negro, los plátanos, los cereales integrales, el omega 3 –presente en los canónigos, los arenques, el salmón, las sardinas, las caballas, el atún, los aceites de frutos secos, de lino y de colza– 
y los oleaginosos, como nueces, almendras y avellanas.

¿Los beneficios? Estos alimentos tienen niveles altísimos de triptófano, el aminoácido responsable de nuestra alegría y vitalidad. De hecho, es el precursor de la serotonina, un neurotransmisor encargado de regular nuestro equilibrio emocional y de cortocircuitar nuestras angustias, nuestro estrés y nuestras penas. Para que funcione, hay que ayudar al triptófano a atravesar la barrera encefálica que protege al cerebro consumiendo algún tipo de glúcido rápido (frutas frescas o frutos secos, chocolate, galletas) a la hora de merendar, que es cuando se pone en marcha la síntesis de serotonina.

En la cena, pasa al modo vegetariano, lo que evita la competencia, perjudicial para el triptófano, a la que se enfrentan el resto de aminoácidos de las proteínas durante el proceso de asimilación. Ya solo te quedará sonreír. ¡Salud!

Etiquetas: dietas sanas

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