La dieta de las recompensas continúas

Prohibir alimentos es el mayor fracaso de las dietas. Adiós a las restricciones. Llega una nueva corriente de nutricionistas que postulan una alimentación en pro del placer.

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La Doctora Mónica Katz tiene una filosofía clara: “más placer, menos kilos”. ¿Es el mundo al revés en la nutrición? Al contrario, su método se basa en enseñar a comer desde la no dieta. Porque en el fondo también aprendemos cómo alimentarnos.

Para esta nutricionista, “la obesidad es un desorden de aprendizaje”. Y para aprender el placer es fundamental. De hecho los denominados “caprichos” no deben ser considerados un “extra” de las dietas, sino un componente central de las mismas. Tenemos que empezar a incluir en nuestro menú cotidiano alimentos que promuevan la producción de endorfinas y serotoninas, las denominadas hormonas de la felicidad. Cuando se prohiben alimentos provocamos un mayor deseo por los mismos.

“Hay que legalizar el placer de comer”, afirma Katz. La “demonización” de varios alimentos limita nuestro espíritu crítico, mientras que, si nuestro aprendizaje se basa en estímulos placenteros, el cerebro buscará repetir sensaciones agradables. Así le podemos programar para tener una dieta equilibrada. La clave es: reencontrar el placer en la comida, pero en proporciones adecuadas.

Si logramos el control, comeremos de forma más selectiva. Así se explica la “paradoja francesa”, un estudio avalado por el nutricionista Paul Rozin: en Francia hay un 50% menos de obesidad que en Estados Unidos a pesar de que los galos comen muchas más grasas. Eso sí, también se ha comprobado que en los supermercados estadounidenses una porción individual de un producto suele pesar 346 gramos frente a los 277 gramos de la misma unidad en Francia. ¡Las raciones son un 25% más abundantes!

Etiquetas: adelgazar, perder peso

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