¿Te suenan? Estos son los errores más comunes al empezar una dieta

Seguro que los has cometido alguna vez

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Ya está aquí el verano, y es muy probable que estas semanas previas a las vacaciones hayas hecho la operación bikini -o que todavía estés inmersa en ella-. Es en estas fechas, junto a principios de año, después de las Navidades- cuando más nos obsesionamos con seguir una alimentación sana y hacer ejercicio para perder un par de kilos y poner el cuerpo a punto para la playa y la piscina.

Con todo, puede que aunque estés a dieta, no termines de conseguir los resultados que esperas. ¿Te ha pasado alguna vez? Puede que estés cometiendo algunos de estos errores básicos. Toma nota y no vuelvas a caer en ellos.

 

Recurrir a una dieta milagro: Internet es una fuente de información enorme, pero no siempre es la mejor. Sobre todo en temas de alimentación y salud y especialmente con las dietas, más vale andarse con mucho cuidado. No te fíes de las dietas milagrosas  y revolucionarias que prometen resultados rápidos con métodos poco fiables. Es mucho mejor que te informes bien, incluso te recomendamos que acudas a un dietista, que diseñará la mejor dieta para ti.

Alimentarse solo a base de un grupo de alimentos: Una de las bases de una correcta alimentación es introducir en el menú diario al menos un alimento de cada grupo nutricional (proteínas, carbohidratos, vitaminas, grasas, etc), con el fin de conseguir una dieta equilibrada y el aporte necesario de nutrientes. No pienses que por eliminar los carbohidratos o las grasas de repente adelgazarás más.

Obsesionarte con las calorías: Lo importante no es cuántas calorías ingieres, sino de qué están compuestas. No te obsesiones con los números: no es lo mismo si provienen de proteínas, de hidratos o de grasas porque al cabo del día podemos haber cubierto las necesidades calóricas, pero no estar bien nutridos.

 

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Saltarse el desayuno: es la primera comida del día, con la que iniciamos la jornada y la que nos debe proporcionar la energía suficiente para afrontar toda la mañana. Sin embargo, también es la comida que más se pasa por alto. Se suele pensar que evitando desayunar se adelgazará más o no pasará nada negativo, pero saltarse el desayuno puede tener el efecto contrario... Algo similar ocurre al saltarse otras comidas: pasarás hambre de forma innecesaria y peor aún, no te estarás nutriendo lo suficiente.

Demasiado ejercicio: hacer ejercicio o apuntarse al gimnasio es algo totalmente recomendable en un proceso de adelgazamiento, pero mejor realizarlo con moderación. En los primeros días no fuerces tu cuerpo -tendrás más riesgo de sufrir lesiones-. Basta con que empieces por ejercitarte un par de días a la semana.

No ser realista: La pérdida de peso es un proceso lento, en el que hay que trabajar duro y ser constante y paciente. Dependiendo de tus objetivos y tu porcentaje de grasa corporal, necesitarás más o menos tiempo para empezar a ver sutiles resultados. La falta de motivación no es buena, pero tampoco lo es que no seas realista. Si esperas resultados inmediatos te acabarás frustrando.

 

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