Adicción a Internet: el vicio de las redes sociales

Cuando pensamos en vicios habituales los primeros que nos vienen a la cabeza, probablemente, sean el alcohol y el tabaco, sin embargo, la única realidad es que todos somos adictos y nuestro objeto de perdición vive en nuestra mano.

Adicción a internet
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Hasta ahora los vicios habituales eran el alcohol y el tabaco... Sin embargo, las redes sociales, podrían haber desbancado a estos dos hábitos: consultar el mail o las redes sociales podría enganchar más que la bebida o los cigarros.

Puede parecer exagerado, pero si estás en el metro, andando por la calle o en la sala de espera del médico, seguramente, no fumes ni bebas, sin embargo, ¿cuántas veces puedes entrar en tu perfil de Facebook o en tu cuenta Twitter? ¿Y en tu correo? ¿Hacer scroll de forma infinita en Instagram sin siquiera regalar likes? ¿Y pinear algún que otro outfit para tu tablero de looks de días de lluvia? Ahí tienes la prueba, estamos enganchados y estar pegados a un teléfono móvil es algo tan habitual que apenas le prestamos atención.

Adicción a internet
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La adicción a Internet abarca muchos "campos" y hábitos muy distintos, sin embargo, la naturalidad con la que vemos las redes sociales y lo poco perjudicial, a priori, que nos parece su uso constante, hace que no nos paremos a pensar el tiempo que nos pasamos enganchados a ellas o la dependencia que llegamos a tener.

Ya en 2012 un equipo de investigadores realizó un estudio en la Escuela de Negocios de la Universidad de Chicago (EEUU) y, basándose en las respuestas de los 205 encuestados de edades comprendidas entre los 18 y los 85 años, lo que más deseábamos era dormir y tener relaciones sexuales. Sin embargo, mayor tentación, esa que más nos constaba vencer no eran el alcohol, la comida o el tabaco, era el uso de las redes sociales.

Y es que, además de ser muy fácil de satisfacer, nos acompaña a lo largo de todo el día. Revisas tu teléfono móvil para algo tan inocente como mirar la hora, pero ahí está esa notificación que te indica que tienes un mensaje nuevo o que tu perfil de Instagram ha sumado un seguidor y claro, la tentación es tan real que deslizas y te dejas llevar por la magia de internet... Estás colgado como un yonki aunque aun no lo ves

 

Redes sociales como Instagram continúan su ascenso. Por ejemplo, en tan solo 6 meses en 2016, Instagram (según la web www.ignitevisibility.com) logró 100 millones de seguidores nuevos, algo que es tenido en cuneta por las marcas. Y es que, un alto porcentaje de lo que nos anima a compar uno u otro producto es su imagen en las redes sociales. Si tal o cual influencer ha llevado una falda, comienza a convertirse en nuestra obsesión, hasta que nos hacemos con ella y sentimos la necesidad de compartirlo también redes, acompañado de una fotografía. 

La misma página web asegura que Instagram consigue mucho más engagement (repercusión, compromiso y fidelidad) por post que el resto de redes sociales: 84 veces más que Twitter, 54 veces más que Pinterest y 10 veces más que Facebook. Todo el mundo quiere su porción de la tarta.

Por supuesto, cada red social tiene su momento de auge y su público, pero hay internet más allá de las redes sociales y también puede que no le prestes atención. Si hace 15 años elaborar un trabajo de investigación suponía ratrear la encarta (en la etapa escolar) o visitar hemerotecas y videotecas en busca de archivos perdidos, ahora con un solo click y varias búsquedas con las keywords acertadas, puedes tener toda la información que necesitas. 

Comprar un viaje, consultar el mercado de valores, saber cuáles son tus derechos laborales o comparar precios y componentes a la hora de comprar un dispositivo electrónico... Todo está en internet, concretamente en ese pequeño dispositivo pergado a tu mano que llamas móvil. Y si no nos crees, piensa en un macro evento como la boda de Chiara Ferrangni... Nada más bajarse del altar el teléfono móvil no se movió de su mano... De ahí sus resultados económicos.

 

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