Agujetas, ni de color ni azucaradas

Vas al gimnasio, te sientes motivada y disfrutas tu sesión de ejercicio al máximo, pero llega el día siguiente y ¡sorpresa! no te puedes ni mover.

agujetas

Vas al gimnasio, te sientes motivada y disfrutas tu sesión de ejercicio al máximo, pero llega el día siguiente y ¡sorpresa! no te puedes ni mover. Las agujetas son dolorosas y tan molestas que, a veces, nos da la sensación de que no se van a pasar nunca.

 

Empiezas a recurrir a los “consejos de la abuela” y, como dice el refrán, “cada maestrillo tiene su librillo”, por lo que empiezas a escuchar soluciones de todos los tipos.

 

Lo primero que debes saber es que las agujetas, lejos de lo que se ha venido afirmando durante mucho tiempo, no son cristales formados por el ácido láctico que se libera al hacer ejercicio. Son microroturas de las fibras musculares, que provocan una inflamación, que es la responsable del dolor. Por ello, has de tener claro, que ni son de color de rosa, como sugerían en aquella famosa telenovela, ni el azúcar te va a ayudar a eliminarlas.

 

¿Cómo prevenirlas?

El único modo de prevenir las agujetas es realizar ejercicio de forma moderada y asumir que, tras las primeras sesiones de entrenamiento, lo normal es que aparezcan. El esfuerzo y la intensidad de la actividad física se debe incrementar de forma gradual, de menos a más.

 

¿Cómo eliminarlas?

Una vez que las agujetas han hecho su aparición estelar, la paciencia será tu mejor aliada, pero no la única. Aplicar frío sobre la zona dolorida, será muy eficaz para aliviar el dolor.

 

Otro remedio para las agujetas es masajear las partes con molestias y hacer estiramientos para las extremidades afectadas. Beber líquidos también ayuda a calmar los dolores.

 

 

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