Calor y jaquecas… cómo evitarlas

Es una consecuencia no tan conocida del verano. Las jaquecas se multiplican en los meses de calor. La alimentación resulta clave para controlarlas.

jaquecas

Es una consecuencia no tan conocida del verano. Las jaquecas se multiplican en los meses de calor. La alimentación resulta clave para controlarlas.

Vacaciones y una terrible jaqueca… no es nada nuevo. De hecho, según nos comenta la nutricionista de Frigo Diana Roig, el calor dilata las arterias y los cambios de presión y temperatura también agravan las migrañas. Además, “influyen los cambios de ritmo: modificamos nuestros horarios de descanso y alimentación: algo que nuestro organismo nota”.

¿Cómo evitarlo? En primer lugar hay que tener cuidado con las exposiciones prolongadas al sol y cambios repentinos de temperatura, trasnochar, ingerir alcohol y cambiar los horarios de las comidas. Es importante también descansar bien, hacer ejercicio moderado (fuera de las horas de mayor exposición solar), relajar de vez en cuando la vista e hidratarse mucho.

La teoría parece sencilla, pero no todos sabemos hidratarnos bien. Según nos comenta esta nutricionista, “hay que beber agua aunque no se tenga sed. La bebida preferente debe ser siempre agua, aunque ocasionalmente podemos optar por zumos de frutas o un té (preferentemente sin azúcar)”.

“En cuanto a los alimentos, priorizaremos aquellos que ayuden a hidratarnos: frutas como la sandía, el melón o los melocotones, y hortalizas como el calabacín, el tomate, el pepino (o cremas frías a base de los mismos o gazpacho). Es bueno introducir ensaladas en todas las comidas; una ensalada, por ejemplo, que pueden ser la base de una cena, añadiéndole alimentos proteicos que nos ayuden a equilibrar la alimentación (huevo, atún, pollo, etc…). En el caso de utilizar mayonesas u otros aliños, es importante optar por los comerciales para evitar posibles intoxicaciones”, nos precisa.

Recuerda que esta época es fácil ganar algún kilo de más debido al desequilibrio de las comidas: debemos intentar hacer 5 comidas al día (desayuno dividido en dos – especialmente si luego vamos a comer tarde - , comida, merienda y cena). Es muy importante también priorizar el consumo de alimentos frescos y que nos hidraten, como fruta, verduras o cremas frías de verduras, que además son fácilmente digestibles. No dejaremos de lado los cereales o derivados (preferentemente integrales), como la pasta, el pan, el arroz…, ni los lácteos, y deberemos priorizar el pescado frente a la carne.

Si comemos de forma variada y equilibrada, obviamente siempre habrá lugar para estos alimentos que tanto apetecen en verano y a los que difícilmente podemos decir que no (helados, horchata, etc.). De hecho en verano, el 70% de los españoles consume helados una o más veces a la semana según el Primer Estudio Frigo de Hábitos de Consumo en España elaborado este mes de mayo.

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