Hacerse un piercing: moda vs salud

Los piercings son, para alguna gente, mucho más que una moda. Hay quien, incluso, los considera un elemento representativo de su personalidad, algo con lo que se identifican.

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Los piercings son, para alguna gente, mucho más que una moda. Hay quien, incluso, los considera un elemento representativo de su personalidad, algo con lo que se identifican. Sin embargo, dejarse llevar por la moda de los piercings sin considerar los riesgos que pueden tener para la salud, es peligroso.

 

Los riesgos de un piercing dependen de varios factores: las condiciones del establecimiento en el que elegimos hacérnoslo, la experiencia del que lo hace, los materiales que se usen, los cuidados posteriores y, por supuesto, la zona del cuerpo en la que nos lo hacemos.

 

Los más populares

A la hora de hacerse un piercing, hay partes del cuerpo más demandadas que otras: la nariz, las cejas, los labios y las orejas son las más populares. Sin embargo, hay zonas que implican más riesgo que otras.

 

¿Nos lo tomamos en serio y pensamos en los problemas que pueden surgir al hacernos un piercing? Según los expertos no y eso que un estudio publicado en 'American Journal of Clinical Dermatology' pone de manifiesto que en el 20% de los casos surgen infecciones, sangrados o malas cicatrizaciones.

 

Los más peligrosos

Y los ganadores son los labios, la lengua, el ombligo y los genitales. Hacerse un piercing en alguna de estas partes del cuerpo implica un riesgo mayor y requiere unos cuidados especiales.

 

Los piercings en la boca conllevan un alto riesgo de infecciones si no se llevan a cabo los cuidados pertinentes. El gran número de nervios que se encuentran en la lengua, hace esta zona susceptible a hemorragias al agujerearla. Un pendiente en los labios puede acabar dañando la encía y los dientes debido al roce. Los pendientes en la boca implican otros riesgos como dificultades para hablar y masticar, pérdida del gusto y halitosis. La pérdida de encía bucal es frecuente en personas con piercings en los labios.

 

El ombligo, por su parte, es una zona húmeda, poco expuesta al aire y muy propensa a infecciones por hongos y bacterias.

 

En los últimos años, los piercings en los genitales se han convertido en unos de los más populares, ya que se considera que aumentan el placer al mantener relaciones sexuales. Sin embargo, los expertos advierten que incrementan el riesgo de contraer sífilis, hepatitis y VIH, además de ser propensos a infecciones que, si no se tratan a tiempo, pueden provocar problemas de infertilidad.

 

Teniendo todo esto en cuenta, es evidente que antes de ponernos un piercing debemos valorar los riesgos que implican y, si estamos decididos, hacer una buena elección. Si quieres ver algunos consejos para hacerse un piercing, no te pierdas nuestra galería.

 

 

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