¡Hoy no me puedo levantar! Ni ayer, ni…

Suena el despertador y la escena de la infancia en la que pedías por favor solo unos minutos más en la cama se repite cada día.

madrugar

Suena el despertador y la escena de la infancia en la que pedías por favor solo unos minutos más en la cama se repite cada día. Para algunas personas, madrugar es una auténtica pesadilla y supone un gran esfuerzo.

 

La pereza es uno de los siete pecados capitales y, seguramente, todos tengamos que confesarnos pecadores por su culpa. Sin embargo, que levantarnos temprano suponga una hazaña, ¿es realmente cuestión de pereza?

 

Quizá te haga sentir mejor que existen estudios que indican que no, al menos, en parte. Ya puedes echarle la culpa de tu mal despertar al reloj, pero no al despertador, como siempre has hecho, sino al biológico. Según las investigaciones de Jean Matheson, especialista en desórdenes del sueño, existe un desequilibrio entre los ritmos naturales de nuestro cuerpo y los de la realidad en la que vivimos.

 

El núcleo supraquiasmático es la parte del cerebro que controla los ritmos biológicos del cuerpo y toma del exterior la información sobre el ciclo de luz/oscuridad, la interpreta, y segrega la hormona melatonina en respuesta. La secreción de melatonina es baja durante el día, lo que nos permite estar despiertos, y aumenta durante la noche. El déficit de esta hormona suele ir asociada a problemas de insomnio.

 

Para este especialista en problemas de sueño, las personas a las que les cuesta más madrugar tienen su reloj biológico programado para despertarse más tarde y, probablemente, también para trasnochar más, lo que dificulta adaptarse, en muchos casos, a los horarios que imponen las rutinas de la sociedad.

 

Sueño de una noche de…¡fin de semana!

¿Quién no pasa los días esperando que llegue el fin de semana para olvidarse del despertador y dormir todo lo que queramos? Probablemente, la mayoría de gente, pero puede que esto no sea lo más beneficioso para la salud.

 

Los expertos advierten que durante la semana, si madrugamos, estamos acostumbrando a nuestro cuerpo al “ritmo artificial” y, si cuando llega el fin de semana, dejamos que nuestro organismo vuelva a su ritmo natural, no habremos logrado nada.

 

Dormir bien es uno de los pequeños grandes placeres de la vida y, si eres de las que no quiere renunciar a esos fines de semana de despertares tardíos, lo mejor que puedes hacer es afrontar los madrugones con el mejor ánimo.

 

 

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