Para aliviar lesiones: ¿frío o calor?

Aplica frío o calor según el momento y el tipo de lesión

Lesiones: ¿frío o calor?

"Ponte hielo" o "Una manta eléctrica te vendría muy bien", son frases típicas cuando el escenario es el de una lesión, y entra en juego el aplicar frío o calor. Pero, ¿sabes cómo actúa cada uno ante una rotura o esguince?, ¿cuáles son sus propiedades y beneficios?, ¿cómo aplicarlos para que sean más efectivos? Un adelanto, ambos te aliviarán el dolor.

 

Aplicar frío es siempre nuestra opción más inmediata cuando hay alguna torcedura, y efectivamente viene muy bien cuando la lesión se acaba de producir, en las primeras 24 horas, aunque no por ello no nos vendrá bien más adelante durante la aplicación del tratamiento para curarla. ¿El motivo? El hielo que se aplica disminuye el flujo sanguíneo que va al área afectada, y por ende, el edema y el dolor también bajan. Para obtener mejores resultados, aplicarlo junto con un masaje o con compresión multiplicará los beneficios.

 

Poner calor suele venir después del frío, cuando ya hemos visitado al médico, y éste nos ha aconsejado algún tratamiento que incluye su aplicación. Viene muy bien para calmar músculos doloridos, tirones o espasmos... Y al igual que el frío, hay que tener cuidado con el tiempo de aplicación, ya que puede irritar la piel.

 

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