Pilates para prevenir la osteoporosis

La osteoporosis es una de las enfermedades que más afecta a las mujeres a medida que van pasando los años. Los huesos pierden calcio y se hacen más débiles.

osteoporosis y el pilates
Alex Shaw on Unsplash

La osteoporosis es una de las enfermedades que más afecta a las mujeres a medida que van pasando los años. Los huesos pierden calcio y se hacen más débiles.

En los últimos meses, fruto de las medidas y estrategias tomadas para contener la pandemia de COVID-19, la atención a personas con osteoporosis y/o con fracturas por fragilidad se ha visto ligeramente modificada debido, entre otros motivos, a la restricción de las consultas y a la priorización de necesidades clínicas.

La osteoporosis es un problema de salud global que afecta a más de 300 millones de personas en el mundo y causa más de 8,9 millones de fracturas. 1 de cada 3 mujeres y 1 de cada 5 hombres mayores de 50 años sufrirá una fractura por fragilidad en su vida.

Es muy recomendable que las mujeres que padecen osteoporosis realicen ejercicio de manera habitual para evitar que la enfermedad se agrave y, también, permite mejorar el tratamiento.

Los ejercicios que son favorables en estos casos son los que no conllevan riesgo ni son de impacto, pero especialmente es beneficioso el Pilates. Se ha demostrado que mantener una actividad física adecuada tiene efectos muy beneficiosos en los pacientes con enfermedades reumáticas, como la reducción del dolor y la inflamación, o la prevención de la debilidad ósea (osteoporosis) y muscular (sarcopenia). 

El método pilates trabaja la reeducación postural y esto refuerza la máquina corporal, además, para personas con osteoporosis, los ejercicios de pilates deben centrarse fundamentalmente en fortalecer el tronco, la flexibilidad y potenciar el trabajo postural.

Desde ANEP (Asociación Nacional de Entrenadores de Pilates) animan a las personas que padecen estas enfermedades a practicar un Pilates adaptado al menos dos veces por semana.

Advierten de la importancia de que se hagan ejercicios acondicionados y específicos impartidos por profesionales, ya que con estas dolencias las fracturas de huesos son frecuentes.

¿Quieres saber qué otros beneficios tiene el  Pilates para mujeres con osteoporosis? No te pierdas nuestra galería Pilates y osteoporosis: beneficios.

Una sociedad sedentaria

Más del 50% de la población española no alcanza los mínimos de actividad física recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), siendo las mujeres jóvenes y los grupos de edad avanzada los menos activos. Si nos fijamos en los adultos con alguna de las enfermedades reumáticas más frecuentes, su nivel de actividad disminuye, siendo más sedentarios que la población general. “Sólo un 35% alcanzan los mínimos de actividad física recomendados por la OMS. Además, cuando prescribimos ejercicio de forma habitual, la adherencia suele ser baja, al cabo de 6 meses sólo entre el 22 y el 50% continua con la actividad”, explica la Dra. Raquel Almodóvar, reumatóloga del Hospital Fundación Alcorcón y una de las coordinadoras del proyecto Reumafit, llevado a cabo por la Sociedad Española de Reumatología con la colaboración de la compañía biofarmacéutica MSD.

A día de hoy, numerosos estudios han demostrado que la actividad física y el ejercicio son seguros y tienen importantes beneficios para los pacientes con enfermedades reumáticas. “No solo evitan los problemas derivados del sedentarismo y la inactividad física, que pueden traer consigo otras enfermedades como obesidad, diabetes, problemas cardiovasculares, etc., sino que pueden mejorar los síntomas propios de muchas de las enfermedades reumáticas como: reducir el dolor y la fatiga, disminuir la inflamación y mejorar la situación funcional y la calidad de vida de estos pacientes”, señala la Dra. Almodóvar, al tiempo que deja claro que se trata de una actividad que, “siempre y cuando se realice con control y pautada por profesionales, no va a tener efectos secundarios para los pacientes, sino todo lo contrario, siendo este el principal tratamiento no farmacológico, que deberían seguir los pacientes reumáticos”.

La Dra. Almodóvar alerta que “en las enfermedades reumáticas el sedentarismo es más frecuente que en la población general y produce otros efectos negativos que se añaden a los ya mencionados: aumenta la osteoporosis en la mujer tras la menopausia; en artritis reumatoide se asocia con más dolor y más actividad inflamatoria; en espondiloartritis empeora el dolor, la función física y la calidad de vida; en artrosis se relaciona con más dolor, peor función física y peor calidad de vida; y en las personas con fibromialgia, que son más sedentarias, tienen más dolor y descansan peor por la noche”, señala la reumatóloga.

En adultos con estas patologías las recomendaciones son similares a las de la población general, aunque hay que realizar algunas adaptaciones según el nivel previo de actividad física y las características del cuadro clínico. “La recomendación general consistiría en practicar, al menos, 150 minutos semanales de actividad física aeróbica si es moderada, o 75 minutos si es vigorosa o una combinación de ambas, así como, realizar ejercicio de fortalecimiento de los grandes grupos musculares al menos dos días a la semana. Y tener en cuenta que, si se está sentado muchas horas, se puede compensar, parcialmente, con actividad física adicional”, explica la Dra. Almodóvar.

Fragilidad Ósea

Cada 3 segundos se produce una fractura por fragilidad ósea en el mundo y el riesgo de sufrirla aumenta en pacientes con una fractura previa entre 2 y 5 veces. Además desencadena una espiral de dependencia sanitaria y una clara disminución de la calidad de vida. Lamentablemente, la carga económica y el número de fracturas por fragilidad están aumentando, sin embargo las medidas que se están implementando para evitarlas, como serían las estrategias de prevención o de gestión sanitaria y de tratamiento, no han aumentado al mismo ritmo. Se trata de un problema de salud pública creciente que afecta actualmente a 1 de cada 3 mujeres y a 1 de cada 5 hombres en España y se prevé un aumento de los casos, debido a su relación directa con el envejecimiento poblacional y el aumento de la esperanza de vida.

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